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Los primeros de la mañana van tomando posiciones. Unos tratando de adquirir el billete, o de cambiar el que tenían; otros apurando el café; otros facturando sus equipajes; otros buscando su puerta de embarque, como Luis Mena, de MAC Hoteles, que vuela a Menorca a las 7.30 horas. Más tarde le volveremos a encontrar, embarcando, con Juan Gual, de ACP, y Juan Pascual, de Art Flex. «Vamos a revisar la reforma de un hotel nuestro, el Esmeralda, que pensamos abrir en unas semanas».

A pocos pasos se encuentra un abogado alemán, afincado desde hace 20 años en Mallorca, Hans Rotenhan. Va a Eivissa, a tratar profesionalmente unos asuntos. Hans nos cuenta que en Mallorca hay más abogados alemanes no colegiados que colegiados. «Yo estoy colegiado "aclara" desde 1993» Y eso, que haya más no colegiados que colegiados, es un problema, «pues el alemán generalmente cree que lo que no es alemán no funciona, pero aquí, en Mallorca, no es así, sobre todo en cuestión de leyes. Y entonces surgen los problemas que luego hemos de resolver los abogados colegiados».

Joan Trobat, de traje gris, impecable, espera, sentado, a que anuncien la salida a Barcelona, adonde va por cuestiones profesionales. «Voy y vengo en el mismo día».

Dos jóvenes cruzan a gran velocidad el largo pasillo. Seguramente a quienes han dado un último aviso a través de los altavoces. En Son Sant Joan, pienso, con buenas zapatillas podrías hacerte un buen circuito de carreras, incluso en según qué tramos, yendo cuesta arriba. Eso sí, se tendría que llevar siempre en la mano una tarjeta de embarque. Para disimular. Por el fondo del largo pasillo aparecen Xisco Quetglas, director del Centro de Balears en Europa, con abrigo sobre los hombros "¿se va al frío?", y Antoni Mir, de la OCB. «Me voy a Bruselas "dice Xisco (ya decía yo que el abrigo era por algo)" a presentar a Toni Costa, con quien me reuniré en Barcelona, como nuevo delegado».