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Desde hace más de treinta años el puerto de Palma cuenta con una golondrina que recorre todos sus muelles, desde su punto de atraque en la Llotja. Es precisamente desde el mar la mejor forma de conocer su actividad a lo largo de los cuatro kilómetros que mide desde el Moll Vell a Portopí. Un variado recorrido que permite contemplar en su elemento a los lujosos cruceros en el Moll de Ponent, centenares de yates en el Real Club Náutico y Club de Mar o en reparación en los astilleros, ferrys en el Moll de Paraires, buques de guerra en el Dic de l'Oest junto a petroleros y buques de carga, en los muelles comerciales, además de las tradicionales barcas de pesca, de vuelta al Mollet.

El itinerario durante tres décadas ha corrido a cargo de la barca Virgen del Carmen, de Cruceros Marco Polo, y a la que ha llegado la hora de su jubilación. Su sustituta, bautizada con el nombre de Mar y Sol IIacaba de iniciar sus singladuras en la bahía, si bien posee la solera de años de servicio entre el Port de Pollença y Formentor desde 1971. En contraste con los masificados catamaranes de material sintético, la nueva barca posee todo el sabor marinero de antaño, construida en madera según los cánones de los mestres d'aixa de Pollença. Su patrón y armador, Pep Escandell, un curtido hombre de mar que ha dedicado su vida a esta actividad, ha destinado las tardes del verano a reformar la embarcación para el nuevo cometido.