TW
0

Sin embargo, a media tarde, el cierre definitivo se quedó sólo en cierre a medias. Es decir, a instancias del Govern, Ca l'Ardiaca cierra para los marginados, pero deja las puertas abiertas a los africamnos que no encuentren techo, para que puedan seguir ocupando provisionalmente el área del centro que ocupaban hasta ahora.

De cualquier modo, ajenos a esta solución que llegó a media tarde, cerca de 50 africanos hicieron ayer por la mañana las maletas. No son marginados, pues trabajan casi todos, pero tienen un problema: son negros, por lo cual nadie les alquila un piso. «En cambio "señaló uno", a los alemanes, que son unos racistas, sí.» Ayer por la mañana, los africanos de Ca l'Ardiaca, salvo excepciones, no nos recibieron de buen grado, echándonos en cara que les hacíamos fotos pero que no les resolvíamos su problema. ¡Lo que nos faltaba por oír ya! Pero bueno, tampoco pasa nada: cosas peores hemos escuchado.

Un africano, en francés, no se anduvo por las ramas en la hora de la despedida. «Nos vamos a la calle, todo por el color de nuestra piel. No pensábamos que en Mallorca hubiera tanto racismo. A nosotros no nos quieren alquilar casas por ser negros, pero a los alemanes por ser blancos y llegar con dinero, sí. ¡Eso no es justo!». Otro "nigeriano, dijo ser" confesaba que «hoy dormiremos donde Dios quiera. Y mañana, lo mismo. Tenemos trabajo, tenemos dinero, pero no nos alquilan casas. ¿Por qué? ¡Por qué somos negros!». Otro, que ha cargado sus enseres sobre la bicicleta, no sólo declina hablar sino que no está por la labor de que le hagamos fotos. Otro nos amenaza en serio si se las hacemos. Otro escurre el bulto como puede tras haber cargado la mochila en su espalda...