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No esperaba que en esta parte del mundo fuera nadie a fijarse en lo que sucede en el sudeste asiático. Miguel Frau Rovira, un periodista mallorquín que acaba de cumplir cuarenta años, ha sido galardonado con el premio Ortega y Gasset de periodismo por el artículo «Yo vi muerto a Pol Pot».

Una breve conversación telefónica establecida entre Palma y Bangkok permite constatar la enorme simpatía de este periodista y el amor que siente hacia Tailandia.

«Me sorprendió este premio porque no creí que se prestara demasiada atención a lo que sucede en esta parte del mundo», señaló ayer desde Bangkok Miguel Frau Rovira. Este corresponsal de la agencia EFE se instaló en Tailandia hace ya doce años y desde entonces no ha vuelto a pisar Mallorca. «Lo que más echo de menos es a mi familia, después, a mis amigos, y después, dar paseos por las callejuelas próximas a la catedral y las pescaderías de la Plaça del Olivar, de pequeño iba mucho por ahí y tengo agradables recuerdos».

Miguel Frau no tiene previsto viajar a Mallorca con su mujer para enseñarle la tierra en la que nació y creció. «Es muy difícil sacar a un tailandés de su país, porque echan todo de menos, se sienten fatal si les sacas de su mundo, ni siquiera soportan pasar sin su arroz. Es gente maravillosa y muy especial». Tantos años en Tailandia le han permitido una perfecta adaptación, conoce el idioma y conoce la cultura de ese país, «pero no visto como un tailandés, visto normal, y tampoco me siento en cuclillas delante de mi casa para ver pasar a la gente. Pero si hace falta, me pongo en cuclillas».