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Desde su portal en la calle Pelaires uno puede asomarse al mundo y hacerse una siempre ligera idea de las vastas rutas que ha recorrido este aventurero llegado del norte. Agustín Letamendía Belzunce (Agus), un vasco de 41 años, ha atravesado más de cien países antes de elegir Mallorca para vivir, una isla que estuvo tanteando con 18 años durante una escapada que se prolongó un año en Cas Concos, y a la que regresó con 26 para pasar otro medio año, esta vez en Sóller. Es precisamente esta localidad del valle de los naranjos la que ha elegido de regreso del mundo para instalarse con su mujer, Josune, y sus dos hijas, Eva y María.

Agus empezó a recorrer los mares con 17 años, y durante dos lustros lo hizo en veleros antiguos, la mayoría de madera, con una eslora de entre 9 y 15 metros.

El Atlántico, el Pacífico y parte del Índico son océanos que ha navegado, a veces en condiciones muy adversas. Sobrevivió a dos hundimientos.
En tierra firme tampoco han sido escasas las situaciones límite durante veinte años de viaje continuo. Agus recuerda especialmente ese último barco que pudo tomar en Hafna, al norte de Shri"Lanka, donde habitan los tamiles, para huir hacia el sur de la India. Transcurrían los primeros años de la década de los 80 y aquella tribu estaba en guerra contra el Gobierno pro indio de Shri"Lanka. El conflicto bélico le soprendió de lleno y consiguió zarpar en un barco que nunca más pudo hacer esa ruta y en el que pudieron huir..

Con tantas vueltas que ha dado Agus por el mundo, ha elegido Sóller para vivir «porque es un sitio que no tiene nada que envidiar a otros rincones», y Mallorca para ganarse la vida, porque confía en que es una «buena plaza» para vender lo que va comprando por otros continentes.

Agus quiere ver crecer a sus hijas en Mallorca, pero sueña con poder envejecer en una isla cualquiera del Pacífico.