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Un buen año Anteanoche logré contactar con Gustavo, el artista. Fue a través del teléfono. Recién llegado de Berlín, me llamó. Y me aclaró lo que les adelanté el sábado, a saber: no será un nuevo hotel el que decore, «sino un bloque de apartamentos construido en los 60, a tres kilómetros de Alexander Platz, en Berlín, que han adquirido un grupo de arquitectos». En cuanto al coche que ha pintado, se trata de un prototipo Skoda, que lo transportaron por ferrocarril y ferry hasta su casa de Capdepera, donde lo pintó. Me dijo que este coche será subastado y que los fondos irán a parar integramente a una fundación de niños enfermos de Mucodisidosis que preside la señora Herzog, esposa del presidente de la República alemana.

Adquieren un llaüt
La infanta doña Cristina ha sorprendido a su esposo, Iñaki Urdangarín, comprando un llaüt menorquín, de un dormitorio, con cocina, que le ha costado algo más de veinte millones de pesetas. Lo ha adquirido en el último salón náutico de Barcelona y supongo que lo veremos el próximo verano "tal vez en Semana Santa", en Portopí junto ... al nuevo Fortuna, que para esas fechas deberá estar terminado también.

Será, sin duda, un año de estrenos náuticos.
Antiestéticos y peligrosos
Me llama un vecino de la calle Sargento Jaume Perelló, entre Zaragoza y Maribel (Son Serra) para denunciar que hay dos baches que cada vez se están haciendo más grandes. Y ... pues ¡helos ahí! Como el Pla Mirall no pasa por allí, no estaría de más que Manteniment mandara una brigada para taparlos, pues, además de antiestéticos, son un peligro.

En la estación
Daniel Guardiola Cepeda es, cada vez, más numantino. Resiste contra viento y marea tratando de defender el chiringuito que hasta hace poco ha regentado en la estación de ferrocarril y que la reforma del Parc de ses Estacions mandará al traste. Pero a él no le importa. A nada que se acerque la pala, se encadena de nuevo «y me tienen que llevar a mí también». Ayer nos acercamos a ver cómo estaba y seguía allí. Sombrero a lo Indiana Jones, gafas oscuras, impasible el ademán. «¡Tome!», dijo entregándome un papel en el que, en primer lugar, recordaba que todavía seguía esperando la orden por parte del Govern, Ajuntament o SFM «para desalojar mi negocio».