Artillería ucraniana en la región de Donetsk. | Reuters - THOMAS PETER

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El Ejército ruso ha destruido en mayor o menor medida las 17 instituciones educativas y las cinco iglesias de la ciudad ucraniana de Avdíivka desde su invasión de Ucrania el 24 de febrero de 2022, revela un informe difundido este lunes por el Centre for Information Resilience (CIR, en inglés). Los datos recabados por esta organización sin ánimo de lucro, que analiza imágenes de satélite e información de código abierto para calibrar los daños a la infraestructura civil ucraniana, indican que Rusia también atacó nueve de los 11 centros de salud de esta pequeña localidad así como sus tres grandes supermercados.

Desde la renovada ofensiva rusa el 10 de octubre de 2023, las fuerzas de ese país «han reorientado los ataques» contra esta población cercana a Donetsk, en la región del Donbás, poniendo «especial énfasis» en sus 26 bloques de pisos, apunta el informe.

En concreto, Rusia atacó once de ellos entre el 10 de octubre y el 10 de noviembre y ocho entre el 11 y el 21 de noviembre, cuando el CIR finalizó su recopilación de datos. Los autores del documento, titulado 'Devastación en Avdíivka: mapeo de los daños a la infraestructura civil desde la invasión', afirman que el ataque a los edificios de gran altura en esta población en la primera línea del frente seguramente pretende evitar que sean usados como posiciones de observación.

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Los investigadores constatan que, desde la invasión de febrero de 2022, los daños se han centrado en el distrito Khimik de la ciudad, que fue declarada el pasado 27 de marzo «zona roja» por el Gobierno ucraniano, que ordenó su evacuación y restringió el acceso a los periodistas. El CIR estima que 31.000 civiles residían en Avdíivka antes de la invasión rusa, pero apunta que, según Vitaliy Barabash (el jefe de la Administración Militar ucraniana), en noviembre de 2023 quedaban poco más de 1.000.

Esta localidad ha estado en la primera línea de fuego de la guerra de Rusia en Ucrania desde el inicio del conflicto en 2014, cuando se convirtió en símbolo de la lucha entre los separatistas prorrusos y el Ejército ucraniano en el territorio del Donbás.

«El coste humano de los ataques contra Avdíivka es innegable, con daños sustanciales a todos los sectores críticos de la infraestructura civil», concluye el informe del Centro para la Resiliencia de la Información, que espera aportar luz a la situación ante las restricciones a la prensa. Según Barabash, más de 154 civiles han muerto en ataques contra infraestructura no militar desde el inicio de la invasión orquestada por Moscú hace casi dos años. «Es probable que, a medida que continúa la ofensiva rusa, la situación siga empeorando para los que quedan», avisa el CIR.