Trabajos tras un ataque aéreo en Ucrania. | Reuters - ALEXANDER ERMOCHENKO

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La campaña de ataques rusos contra terminales portuarias de Odesa ha puesto de manifiesto que la mayor parte de infraestructuras estratégicas ucranianas siguen siendo vulnerables a los misiles del ejército invasor, lo que ha llevado a Kiev a pedir con urgencia a sus socios más medios para defenderse.

El ejército ucraniano puede proteger con garantías los objetivos estratégicos y las zonas civiles en la capital, Kiev, donde ha concentrado los mejores sistemas antiaéreos recibidos de sus aliados de Europa y América para crear un escudo defensivo capaz de interceptar la práctica totalidad de los cohetes y los drones que lanza Rusia. Pero la situación es muy distinta cuando los proyectiles van dirigidos contra otras ciudades y regiones.

En los últimos siete días, Rusia ha atacado casi a diario la región meridional de Odesa con decenas de misiles de distintos tipos. Buena parte de ellos han sido derribados por las defensas ucranianas, pero muchos otros han alcanzado sus objetivos provocando graves daños al sector de la exportación agrícola ucraniana, que es clave tanto para la ya muy maltrecha economía nacional como para la estabilidad de los precios de los alimentos en varias regiones del mundo.

«Rusia está bombardeando Odesa y el resto de la región con drones kamikaze Shahed-136 y con una amplia gama de misiles: Kh-800, P-800 Onyx, misiles de crucero Kalibr, misiles aerobalísticos Iskander-K y misiles balísticos Iskander-M», dice a Efe el experto militar residente en Odesa Alexander Kovalenko. Las defensas antiaéreas que Ucrania tiene desplegadas en Odesa, explica Kovalenko, no tienen capacidad para derribar algunos de estos misiles.

«Por ejemplo, los Kh-22, los P-800 Onyx y los Iskander-M pueden ser derribados únicamente con los sistemas Patriot y SAMP/T», señala el experto. Ucrania ha recibido de Países Bajos, Estados Unidos y Alemania un número limitado de sistemas Patriot, mientras que Italia y Francia han enviado sistemas SAMP/T desarrollados por sus industrias militares.

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«No tenemos suficientes para proteger ni siquiera todas las ciudades de un millón de habitantes», dice Kovalenko en referencia a urbes como Odesa, Járkov, Dnipró, que siguen estando en gran medida a merced de los cohetes rusos. «Seguimos esperando que nos suministren más», afirma el experto. Kovalenko califica de «sorprendente» los «retrasos» en este suministro.

«Estados Unidos tiene 1.700 lanzadoras (de sistemas Patriot). ¿Es de verdad un problema enviar a Ucrania 5 baterías, es decir, 40 lanzadoras, con las que podríamos proteger las ciudades de un millón de habitantes», se pregunta el experto. «Mientras tanto seguimos esperando y los rusos nos bombardean», dice Kovalenko tras una serie de ataques contra su región que han echado a perder decenas de miles de toneladas de cereal y han dañado o destruido muelles, silos y otras infraestructuras de almacenaje de varios puertos ucranianos del Mar Negro y el Danubio.

Uno de los sistemas que Ucrania pide con más insistencia a Estados Unidos son los llamados ATACMS, unos misiles balísticos con un alcance de hasta 190 kilómetros que, según la Fuerza Aérea ucraniana, le permitirían neutralizar buena parte de los lanzamisiles rusos en Crimea, desde donde es atacada a menudo Odesa.

«Es importante derribar misiles, por supuesto, pero sería mucho más efectivo destruir el portador del misil, y para esto necesitamos armamento de largo alcance», dijo este lunes en televisión el portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuri Ignat, que mencionó los ATACMS y los aviones F-16 como las mejores opciones para Ucrania en este sentido.

Por su capacidad para acarrear y disparar distintos tipos de misiles, estos cazas occidentales darían al ejército ucraniano movilidad y capacidad de reacción a la hora de utilizar armamento para destruir objetivos e interceptar cohetes. Pese a la insistencia ucraniana, la Casa Blanca sigue siendo reticente a enviar ATACMS y F-16, y los puertos, las ciudades y muchas infraestructuras críticas fuera de Kiev siguen estando a merced del surtido arsenal de misiles ruso.

«El objetivo de los rusos es obligar a Ucrania a cerrar un nuevo acuerdo del grano con Rusia en los términos de Rusia», dice Alexander Kovalenko, el experto militar de Odesa. «Por lo tanto, Rusia continuará bombardeando Odesa y la región mientras no se lo impidan, y defensas aéreas de calidad es una forma de impedírselo», concluye el experto.