El director médico ha detallado cómo funciona esta vacuna basada en ARNm. | Reuters

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El director médico de Moderna, Paul Burton, ha avanzado que la vacuna personalizada contra el cáncer de la compañía, en combinación con la inmunoterapia de MSD 'Keytruda' (pembrolizumab), podría estar lista para «finales de la década». «Tendremos esa vacuna y será muy eficaz, y salvará muchos cientos de miles, si no millones de vidas. Creo que podremos ofrecer vacunas personalizadas contra múltiples tipos de tumores a personas de todo el mundo», ha asegurado Burton en declaraciones al periódico británico 'The Guardian'.

El experto ha detallado cómo funciona esta vacuna basada en ARNm, que alertaría al sistema inmunitario de un cáncer que ya está creciendo en el cuerpo de un paciente para que pueda atacarlo y destruirlo, sin destruir las células sanas. Para ello, se identifican fragmentos de proteínas en la superficie de las células cancerosas que no están presentes en las células sanas (y que tienen más probabilidades de desencadenar una respuesta inmunitaria) y luego se crean fragmentos de ARNm que indicarán al organismo cómo fabricarlos.

En primer lugar, los médicos toman una biopsia del tumor del paciente y la envían al laboratorio, donde se secuencia su material genético para identificar las mutaciones que no están presentes en las células sanas. A continuación, un algoritmo de aprendizaje automático identifica cuáles de estas mutaciones son responsables del crecimiento del cáncer. Con el tiempo, también aprende qué partes de las proteínas anormales que codifican estas mutaciones tienen más probabilidades de desencadenar una respuesta inmunitaria. A continuación, se fabrican los ARNm de los antígenos más prometedores y se empaquetan en una vacuna personalizada.

Vacuna contra el cáncer

En febrero, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) concedió la designación de terapia innovadora a esta vacuna contra el cáncer de Moderna para pacientes con melanoma, con el objetivo de acelerar su desarrollo y revisión. La decisión de Estados Unidos se produjo dos meses después de que Moderna presentara los resultados de un ensayo clínico de fase 2 que mostraba que la vacuna, en combinación con 'Keytruda', reducía la recurrencia del melanoma un 44 por ciento.

Así, los resultados de este estudio se convirtieron en la primera demostración de la eficacia de un tratamiento oncológico que utiliza la tecnología ARNm, utilizada por primera vez para las vacunas contra la COVID-19. Moderna y MSD tienen previsto discutir estos datos con las autoridades reguladoras e iniciar un estudio de fase 3 en melanoma en 2023. Además, planean ampliarlo «rápidamente» a otros tipos de tumores.

Enfermedades cardiovasculares

En la entrevista con 'The Guardian', el director médico de Moderna también ha anunciado que la compañía espera que sus vacunas con la tecnología ARNm también estén disponibles para 2030 contra enfermedades cardiovasculares, autoinmunes o enfermedades raras, y también de forma «muy prometedora». «Puede aplicarse a todo tipo de enfermedades: cáncer, enfermedades infecciosas, cardiovasculares, autoinmunes y raras. Tenemos estudios en todas esas áreas y todos han demostrado ser tremendamente prometedores», ha resaltado Burton. En este sentido, el experto considera que con una sola vacuna se podría alcanzar a varias infecciones respiratorias, como la COVID-19, la gripe y el virus respiratorio sincitial (VRS).

En enero, Moderna anunció los resultados de un ensayo en fase avanzada de su vacuna experimental contra el VRS, que concluyeron que es un 83,7 por ciento eficaz para prevenir al menos dos síntomas, como tos y fiebre, en adultos de 60 años o más. Estados Unidos también concedió a esta vacuna la designación de terapia innovadora. Otro campo de actuación son las enfermedades raras: «Creo que tendremos terapias basadas en el ARNm para enfermedades raras que antes no se podían curar, y creo que dentro de 10 años nos acercaremos a un mundo en el que realmente se podrá identificar la causa genética de una enfermedad y, con relativa sencillez, ir a editarla y repararla utilizando tecnología basada en el ARNm».