Comandante Prokopenko del batallón Azov. | Twitter: @liusivaya

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El Batallón de Azov, una organización paramilitar que combate en apoyo a las Fuerzas Armadas de Ucrania, ha ordenado «dejar de defender» la ciudad de Mariúpol, lo que implica la entrega de la acería de Azovstal, símbolo de la resistencia final de la zona.

El comandante Denys Prokopenko ha confirmado en un vídeo la rendición en dichas instalaciones, alegando que se trata de una decisión necesaria para proteger la vida de los combatientes que aún siguen en la zona. Según algunas fuentes entre 50 y 100 combatientes del batallón de Azov permanecían aun en las instalaciones de Azovstal, bloqueadas desde hace semanas por el ejército ruso, las milicias chechenas y los prorrusos del Donbás, porque no confían en que una rendición ante los rusos les sirva en modo alguno para salvar la vida.

El ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, ha afirmado este viernes que sus tropas han «rescatado» a 177 civiles y capturado a 1.908 «nacionalistas» que «han depuesto sus armas», según la agencia de noticias TASS.

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El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pidió el jueves un acceso «inmediato» a estos prisioneros, de los que intenta también recabar datos. Las autoridades ucranianas, por su parte, mantienen su interés de hacer un futuro canje de prisioneros con los militares que sean capturados tras abandonar la acería.

De hecho el Comité Internacional de la Cruz Roja ha informado este viernes de que en los últimos meses ha realizado visitas a prisioneros de guerra de los dos bandos en conflicto en Ucrania, y solicitó a rusos y ucranianos completo acceso a estos detenidos. Estas visitas son confidenciales, por lo que CICR no publicará el número de prisioneros visitados ni sus datos personales, señaló en un comunicado la organización, que ofreció varios números de teléfonos de contacto para familiares de desaparecidos que puedan estar en estas listas de detenidos.

La centenaria organización recordó que las Convenciones de Ginebra de 1949 y la ley humanitaria internacional le otorgan derecho a reunirse con estos prisioneros en conflictos internacionales, «con el fin de garantizar que su vida y dignidad son respetadas». El CICR recordó que los prisioneros de guerra deben tener garantizado acceso a atención médica, alimentos, agua, «y no pueden ser torturados, intimidados o expuestos a la violencia». Este miércoles la organización también informó de que ha elaborado un registro de cientos de prisioneros de guerra ucranianos que defendieron la acería de Azovstal en Mariúpol con el fin de hacer un seguimiento de su arresto y ayudarles a ponerse en contacto con sus familias.