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Hace poco, en uno de los ciberataques en distintos organismos militares de Ucrania, corrió el mensaje lacónico que dice: Ucrania, lo peor está a punto de suceder

En 2015 se cerró el suministro de gas y electricidad en ese país, dejando a la población tiritando de frío en el duro invierno, para someterla a las exigencias de Rusia para que los aliados a la OTAN supieran qué podía esperarles. Un avance de terror provocado precisamente por el gobierno de los EEUU y Gran Bretaña, enemigos enconados de todo lo que representa Vladimir Putin. Ahora, pasados los años, las cosas han empeorado pues las grandes potencias de occidente ven que su supremacía está ya en pleno declive y muy pronto veremos actos de sabotaje de falsa bandera en los que estará involucrada la CIA y el MI6 británico.

Todo esto viene de lejos, de cuando cayó la Unión Soviética y muchos miembros del KGB fueron abandonados a su suerte, como lo fue Vladimir Putin, que tuvo que trabajar de taxista para poder mantener a su familia y que Inglaterra quiso captar para asesinarlo. Gracias a los compañeros del KGB que le pusieron sobre aviso, Putin renegó de ir con su familia a Londres, donde con toda seguridad hubiera muerto en digamos, extrañas circunstancias. Tras diversos empleos, le ofreció trabajo el alcalde de San Petersburgo, Anatoli Sobchak, hasta que Putin se ganó su confianza y la de la Kosher Roja hasta alcanzar el grado de teniente de alcalde en dicha ciudad llamada antes Leningrado. Putin sustituía a Sobchak como alcalde cuando éste salía de viaje de negocios. Y el rango de Putin era el de general de división (coronel de dos estrellas)de la KGB Tras la intentona golpista contra Yeltsin , Sobchak y su equipo, Putin incluido, se opusieron enérgicamente al intento de levantamiento. Cuando Sobchak perdió las elecciones en 1996, Putin también dejó su cargo y, en compañía de los mejores compañeros de trabajo y apoyados por Yeltsin, entró como candidato a la presidencia de la Federación Rusa, hasta hoy. Putin se encontró con una Rusia arruinada económicamente, desarmada y con problemas como Chechenia o Ucrania. En poco tiempo, y gracias a la Kosher Roja, oligarcas judíos que se enriquecieron tras la caída de la URSS, Putin remontó la economía y volvió a armarse, de tal manera, que actualmente posee más fuerza militar que los EEUU.

Y tras este pequeño preámbulo, pasaré a contarles qué demonios está sucediendo en Ucrania.

Putin es un hombre de firmes convicciones morales atadas a la gran madre tierra rusa. Ha luchado siempre en favor de la tradición ortodoxa y anhela Rusia vuelva a ser considerada una gran potencia mundial con el espíritu de sacrificio que desde siempre ha marcado el talante de sus habitantes. Es un hombre pragmático, frío, calculador, y no se deja llevar por la impulsividad del momento en circunstancias graves o peligrosas. Actualmente es el jefe de Estado más serio que el mundo posee, y no dudará ni un segundo en no dejar perder un solo espacio de terreno ruso, como para él es Ucrania. Si sumamos a eso el pacto antinatural de Rusia con China, al igual que hizo Hitler al hacer creer a Stalin que su espacio nunca sería invadido, tenemos entre manos una auténtica bomba de relojería.

En Inteligencia, hay dos cosas que se aprenden nada más ingresar en la Academia, esto es: no existen las casualidades y nunca nada es lo que parece o nos quieren hacer creer.

Todo empezó a finales de 2013, con las protestas en la plaza Maidan de Kiev, curioso, esas revueltas revolucionarias suelen siempre empezar en plazas, como la de Tiananmen (China) o la plaza Tahrir en Egipto, por supuesto todas manejadas por elementos de la CIA. Y también surgió el conflicto armado en la región de Dombass, al este de Ucrania entre las tropas ucranianas y un movimiento separatista apoyado por Rusia. Si en la plaza Maidan la excusa para las revueltas orquestadas por movimientos desestabilizadores orquestados por la CIA fueron las mejores condiciones de vida y el fin de la corrupción, y así como Rusia, tras la caída de la URSS había aceptado en cierta manera en principio la independencia de estas antiguas repúblicas soviéticas, Kazastan,Transnistria (en Moldavia), Alsacia u Osetia del Sur, La Rusia de Putin no estaba interesada en perder su influencia en las regiones que, ahora, la OTAN quiere hacer suyas militarmente, con el apoyo de EEUU, Gran Bretaña, Europa- entre sus países también la España de Sánchez, un tipo que no sabe lo que será meterse con Putin- y que todo ello ha llevado a que Putin esté perdiendo su famosa paciencia y tenemos a las puertas de casa el origen de una Guerra Mundial que ya se ha encargado China de empezar por su cuenta con la creación del virus Covid19 en el laboratorio Wuhan 5 especializado en la creación de armas bacteriológicas. Parece todo como de ciencia ficción, y me recuerda cuando antes de la I Guerra Mundial, el escritor austriaco de origen judío, Stefan Zweig, avisaba a sus compatriotas que otra guerra mundial se avecinaba y nadie le creyó porque ya habían vivido una anteriormente. Pues China, aliada, no lo olvidemos, de Rusia, ha empezado a enfermar a la población mundial, a destruir la economía de los europeos y poniendo en jaque a todo el mundo menos a ellos, pues los que han creado el virus poseen ya, no la vacuna, sino el antídoto.

Y EEUU, con un presidente anciano, Biden, anclado en las viejas políticas que antaño funcionaban con el miedo, no se da cuenta de que va a enfrentarse, nos enfrentaremos todos, a un nuevo tipo de guerra, venida desde lo alto de satélites chinos tras la cara oculta de la luna, que pueden romper todos y cada uno de los GPS y ordenadores de los satélites de sus enemigos, que Rusia posee nuevo armamento como esa nueva flota de submarinos atómicos indetectables, capaces de levantar tsunamis con olas de más de 100 metros capaces de destruir Nueva York y toda la costa de Estados Unidos. O ataques ciber terroristas en los cuales podrán anular la capacidad de crear energía eléctrica, cerrar nuestros móviles, bloquear nuestros ordenadores, y dejarnos sin la capacidad de mover nuestros vehículos o obligar a cerrar nuestros hospitales. Rusia y China han empezado a mover ficha para ser las primeras potencias mundiales y acabar con el imperio USA como acabó el imperio romano, el Mogol, etc...

Las conversaciones han sido un fracaso, y nuestro futuro está en manos de auténticos psicópatas y de unos Estados Unidos que niegan el ejemplo de la historia , como ya hicieron con Afganistán Irak, Vietnam, Corea, y suma y sigue.

Putin va a colocar tropas y misiles en Venezuela, Cuba, Nicaragua...y el tiempo corre en contra nuestra. El dragón chino ha despertado así como el oso siberiano ha salido de su hibernación. Tienen hambre y sed, Rusia de volver a ser el imperio que fue y China posee la arrogancia de saber ganará una guerra. Lo de Crimea es una simple excusa para acabar con Putin, el único que puede hacer sombra a Norteamérica. Si acaban con Putin, tendrían, eso creen, libertad para quedarse con las reservas minerales de Rusia, el gas, el petróleo y luego ir a por China. Este es mi análisis de la situación, guste o no guste. Pronto lo sabremos. Lo que sí sé seguro es que Putin no acabará como Gadaffi o los Ceaucescu. Ahora toca crear falsos conflictos de falsas banderas.