0

Clifford Owensby, de 39 años, es el protagonista involuntario del último escándalo racial con sospechas de brutalidad policial en Estados Unidos. Este parapléjico de raza negra fue detenido hace unos días por una patrulla de la policía de Dayton, Ohio. A pesar de su condición, fue arrastrado hacia el exterior de su automóvil, incluso agarrándole del cabello, por lo que él mismo ha calificado de «inhumana» la actuación de los agentes.

«No puedo salir. Soy parapléjico», repite algunas veces en el transcurso de la secuencia. Algunos han traído a colación el «I can't breathe» («No puedo respirar») que trágicamente hizo conocido George Floyd, el hombre que fue asesinado por un agente en Minneapolis, Minnesota. Su muerte generó entonces una ola de indignación global sin precedentes.

Los últimos hechos han asumido una importante trascendencia mediática. El hombre denunció su situación a través de una entidad social referente en la lucha por la equiparación racial en Estados Unidos, la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP).

Al trascender el relato de los hechos, el propio Departamento de Policía de Dayton publicó las imágenes de la detención, capturadas por uno de los dispositivos corporales de los agentes que son obligatorios para un mayor control de su actividad y transparencia.

Noticias relacionadas

Poco después de los incidentes, Owensby participó en una comparecencia pública. En ella apuntó que los policías tan solo le dieron el alto por el hecho de ser varón afroamericano. Según su versión, el arresto fue ilegal, del mismo modo que el registro e incautación que le fue practicada. Afirma que no se le leyeron sus derechos momentos antes de ser conducido a los calabozos.

«Me arrastraron a su vehículo como a un perro, como a basura» dijo, acompañado en el acto por dirigentes antiracistas locales.

Los hechos tuvieron lugar el pasado 30 de septiembre, cuando el hombre fue arrestado por sospechas de un delito de narcotráfico. En el transcurso de la detención se le imputaron, además, los delitos de obstrucción a agentes de la autoridad y resistencia al arresto. Las autoridades han iniciado una investigación, que probablemente se alargue hasta el próximo mes.

Sin embargo, fuentes del Departamento de Policía de Dayton ya han justificado en público la supuesta proporcionalidad de las actuaciones.