Imagen de una dosis de la vacuna de Moderna. | Efe

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La farmacéutica estadounidense Moderna aseguró este jueves que su negocio no se verá afectado por una posible suspensión de las patentes de las vacunas contra la covid-19, pero puso en duda que la medida pueda ayudar a mejorar el suministro de dosis alrededor del mundo en 2021 y 2022.

«Creo que no cambia nada para Moderna», dijo el consejero delegado de la firma, Stéphane Bancel, preguntado por la decisión del Gobierno de Joe Biden de apoyar la propuesta que varios países han presentado en la Organización Mundial del Comercio (OMC) para suspender temporalmente la propiedad intelectual de las vacunas contra la covid-19.

Bancel, durante una conferencia telefónica para presentar las cuentas trimestrales de Moderna, recordó que su empresa ya dijo el pasado octubre que no va a forzar a que se respeten sus patentes relacionadas con la covid-19 durante la pandemia.

Según el ejecutivo, aunque se levanten los derechos de propiedad intelectual de su vacuna, será imposible que otras compañías fabriquen el producto a corto plazo, dado que se basa en una nueva tecnología de ARN mensajero (ARNm) para la que no existe capacidad de manufactura ni expertos disponibles.

Bancel recalcó que para fabricar su vacuna una empresa necesitaría comprar maquinaria, desarrollar nuevos procesos y, finalmente, llevar a cabo ensayos clínicos para obtener su aprobación antes de poder ampliar su capacidad de manufactura.

«Esto no ocurre en 6 o 12 o 18 meses», insistió el directivo de Moderna, que consideró que la suspensión de las patentes no ayudará al mundo a tener más vacunas de ARNm en 2021 y 2022.

Tras el anuncio estadounidense, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, afirmó hoy que Europa está preparada para debatir la propuesta de suspender las patentes, que fue presentada en octubre de 2020 por India y Sudáfrica y que durante meses ha encontrado oposición entre los países desarrollados.

La decisión de Biden se produjo después de días de intenso debate dentro del Gobierno, que ha sufrido la presión de algunos grupos empresariales y gigantes farmacéuticos de Estados Unidos (EE.UU.).

Moderna dijo este jueves que entre enero y marzo ingresó 1.700 millones de dólares gracias a las ventas de su vacuna contra la covid-19, lo que le permitió cerrar el primer trimestre del año con unas ganancias de 1.200 millones de dólares, el primer beneficio neto de su historia.

La empresa anunció además que ha elevado sus previsiones de ventas de la vacuna para el conjunto del año hasta un total de 19.200 millones de dólares y aseguró que espera entregar durante el segundo trimestre entre 200 y 250 millones de dosis y en el conjunto del año entre 800 y 1.000 millones.

Pese a ello, el anuncio del Gobierno estadounidense hizo que sus acciones cayesen con fuerza en los primeros compases de la sesión bursátil, aunque después fueron limitando sus pérdidas y algo más de dos horas después de la apertura perdían en torno a un 3 %.