Protesta en Berlín por la decisión del Constitucional. | CHRISTIAN MANG

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El Tribunal Constitucional de Alemania ha declarado ilegal el límite impuesto por el Ayuntamiento de Berlín al precio al alquiler de viviendas, que entro en vigor en febrero de 2020, por entender que las autoridades locales se han extralimitado en sus competencias.

La reforma, según la cual los precios de unos 1,5 millones de viviendas se congelaron de acuerdo a los niveles de junio de 2019, fue aplaudida por inquilinos y criticada por propietarios y promotores de viviendas y ahora la Justicia ha dado la razón a estos últimos. El Constitucional argumenta que las regiones solo pueden adoptar regulaciones en asuntos en los que no exista norma alguna a nivel federal, algo que no se cumpliría en este caso porque ya existe una ley de índole nacional relativa a los precios de arrendamiento.

En ambos casos, explica, se trata de medidas que aspiran a proteger a los inquilinos de potenciales abusos en el alquiler en caso de viviendas no subsidiadas. Por tanto, la ley berlinesa «es nula en su totalidad», concluye el tribunal en un comunicado. La sentencia abre la puerta a que se le pueda exigir a los inquilinos un recargo por el dinero que supuestamente se ahorraron gracias a la ley, aunque grandes firmas como Vonovia ya han aclarado que no reclamarán unos atrasos que ascenderían a 10 millones de euros.

Tanto el ministro del Interior, Horst Seehofer, como el de Economía, Peter Altmaier, han aplaudido el fallo. «Todos queremos una vivienda accesible, pero limitar la renta no es la manera», ha dicho este último, en relación a una medida que ya estaba siendo debatida en otras zonas del país. De hecho, el recurso ante el Constitucional fue presentado inicialmente por la Unión Cristiano Demócrata (CDU), la Unión Social Cristiana (CSU) y el Partido Democrático Libre (FDP). El alcalde de Berlín, el socialdemócrata Michael Mueller, defendía en cambio que la medida suponía un «respiro» frente al alza de los precios del alquiler.

Protestas por la derogación

Miles de manifestantes -unos 10.000, según la radiotelevisión pública Rbb- salieron a las calles de Berlín en protesta por la sentencia del Tribunal Constitucional.

Los manifestantes, agrupados en colectivos contra la especulación inmobiliaria, portaban pancartas contra la «locura de los alquileres» que se pagan en la capital alemana y la sentencia de la Corte, con sede en Karlsruhe (oeste de Alemania), en respuesta a la demanda presentada por diputados conservadores y liberales del Bundestag (Parlamento federal).

La marcha discurrió por el populoso barrio de Neuköln, rodeada por un poderoso operativo policial. Un grupo de unas 400 personas se disgregó de la manifestación, ya prácticamente disuelta, y se produjeron altercados con la policía, entre lanzamientos de objetos contra los agentes y algunas cargas por parte de las fuerzas de seguridad.