Alto el fuego humanitario en Nagorno Karabaj

| Stepanaker |

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Vista de los daños causados en viviendas y automóviles por impacto de proyectiles, en Stepanakert. El pasado 27 de septiembre en Nagorno Karabaj se reanudó una guerra que se ha cobrado la vida de decenas de civiles y soldados y que ya es más grave que la de los Cuatro Días de 2016, tanto en intensidad como en duración.

Vista de los daños causados en viviendas y automóviles por impacto de proyectiles, en Stepanakert. El pasado 27 de septiembre en Nagorno Karabaj se reanudó una guerra que se ha cobrado la vida de decenas de civiles y soldados y que ya es más grave que la de los Cuatro Días de 2016, tanto en intensidad como en duración.

Efe

El alto el fuego humanitario acordado anoche por armenios y azerbaiyanos entró en vigor a las 12.00 de la mañana (08.00 GMT) en el enclave separatista de Nagorno Karabaj tras dos semanas de cruentos combates.

Armenios y azerbaiyanos acordaron en Moscú un cese el fuego con el fin de canjear prisioneros de guerra e intercambiar los cuerpos de los soldados caídos en el frente, y además se comprometieron a iniciar «negociaciones sustanciales» con el fin de lograr un «pronto» arreglo pacífico al conflicto.

Azerbaiyán y Armenia declararon un alto el fuego humanitario tras dos semanas de intensos combates en el enclave separatista que han causado decenas de víctimas civiles y militares.

El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, explicó en una breve comparecencia ante los medios tras diez horas de negociaciones en Moscú con sus homólogos de Azerbaiyán y Armenia, Jeihun Bayrámov y Zohrab Mnatsakanián, respectivamente, que los parámetros específicos del alto el fuego aún tendrán que ser acordados.

Las dos partes, que reanudaron los combates en Nagorno Karabaj el pasado 27 de septiembre, acordaron además iniciar negociaciones sustanciales» a fin de llegar «cuanto antes» a un acuerdo sobre el arreglo pacífico del conflicto, destacó el ministro.

Este proceso será acompañado por los copresidentes del Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) -EEUU, Rusia y Francia-, después de que Armenia y Azerbaiyán ratificaran el formato de la mediación internacional, lo que significa que no se sumarán más países a la troika de mediadores.

El acuerdo ha sido posible después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, tomara el viernes las riendas en sus manos y convenciera al presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, y al primer ministro de Armenia, Nikol Pashiián, de la necesidad de enviar sus respectivos ministros de Exteriores a Moscú.

El encargo del mandatario ruso al mediador en esta negociación, Serguéi Lavrov fue claro: que forje como sea un cese de hostilidades «por razones humanitarias» entre las partes enfrentadas para parar una guerra que Putin ha calificado de «gran tragedia».

Alíev y Pashinián aceptaron la iniciativa de Putin y pocas horas después de una llamada telefónica clave al más alto nivel, Bayrámov y Mnatsakanián aterrizaron en Moscú para reunirse con Lavrov.

Las conversaciones a tres bandas comenzaron a las 13.30 GMT sin que trascendiera en las diez horas de negociaciones ninguna pista sobre las posibilidades reales de un cese al fuego en el Karabaj.

La cita generó esperanzas en la región, especialmente después de que ambas partes dijeran hace solo 24 horas que no era el momento de un cara a cara entre los ministros de Exteriores.

Y es que Bayrámov viajó el jueves a Ginebra para reunirse con el Grupo de Minsk, pero Ereván prefirió no sumarse a la cita. A lo largo de la jornada llegaron tanto mensajes positivos como negativos desde las dos capitales, lo que hacía imposible predecir el resultado de la reunión ministerial.

Pashinián afirmó horas antes del encuentro que su país estaba preparado para reanudar el proceso de paz. «Somos fieles al principio del arreglo pacífico del conflicto en Nagorno Karabaj y estamos preparados para reanudar el proceso de paz (...), afirmó.

Alíev sin embargo atemperó los ánimos inmediatamente después del inicio de la cita en Moscú. «Durante 30 años hubo negociaciones (...) y no nos dieron ni un centímetro de los territorios ocupados. No pudieron obligar al agresor a abandonar nuestra tierra y cumplir con las resoluciones de la ONU. Ahora el conflicto se decide por la vía militar y después ya se hará por la vía política», aseveró.

Alíev ha condicionado el fin de la guerra a un calendario de retirada por parte de Armenia de Nagorno Karabaj.

Y así lo reiteró hoy de nuevo: «Les damos a (Armenia) la oportunidad de abandonar nuestros territorios por la vía pacífica. Sea como sea, recuperaremos esos territorios y restableceremos nuestra integridad territorial», sostuvo.

Esta guerra en el Karabaj es ya la más grave desde la que estalló antes de la disolución de la Unión Soviética. El pueblo de Nagorno Karabaj «está al borde de una catástrofe humanitaria», advirtió este viernes Pashinián.

En total, la autoproclamada república reconoce una veintena de muertos civiles y Bakú 31 decesos, cifra que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) elevó el viernes a 53, incluido niños.

Los soldados caídos en los combates se cuentan ya por centenares en el Karabaj, mientras que Azerbaiyán aún no ha informado del número de soldados muertos en las filas de su Ejército, aunque Ereván asegura que hay miles.

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