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Las denuncias por supuestos abusos sexuales cometidos por empleados de la ONU, sus agencias y entidades que trabajan con ella aumentaron en 2018, mientras que las acusaciones contra «cascos azules» disminuyeron.

Según informó este lunes Naciones Unidas, el pasado año hubo 94 denuncias contra su personal y 109 contra trabajadores de organizaciones que la apoyan sobre el terreno, una cifra, la segunda, que se disparó con respecto a los 25 casos de 2017.

La ONU asegura que el aumento se debe en buena medida a una mayor concienciación de las víctimas sobre la importancia de denunciar estos delitos y a su propia política de «tolerancia cero» con los abusos.

Mientras tanto, en el caso de las operaciones de mantenimiento de la paz, las cifras se redujeron el pasado año, con 54 denuncias frente a las 62 de 2017 y las 104 de 2016.

Los abusos cometidos en África por «cascos azules» de la organización han sido uno de los grandes escándalos a los que se ha enfrentado Naciones Unidas en los últimos años.
Según las cifras difundidas este lunes, en 2018 el 74 % de las denuncias afectaron a fuerzas de las misiones desplegadas en la República Centroafricana y en la República Democrática del Congo. El resto de abusos fueron supuestamente cometidos por miembros de las operaciones en Mali, Haití, Liberia y Sudán del Sur.

Entre los casos hay varias supuestas violaciones a menores, asaltos sexuales, pagos por sexo y otras formas de abusos y explotación.

En el informe, el secretario general, António Guterres, recalcó que combatir esta plaga es una prioridad para toda la organización, que también ha reforzado sus mecanismos para apoyar las víctimas y acelerar las investigaciones.

La ONU tiene más de 90.000 empleados civiles repartidos en decenas de entidades, y más de 100.000 uniformados distribuidos en numerosos países.