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La Policía tunecina ha arrestado en las últimas horas a un grupo indeterminado de personas por su supuesta vinculación con el atentado yihadista que el pasado viernes mató a 38 turistas, en su mayoría británicos, en un hotel de la ciudad de Susa.

En declaraciones a los medios, el ministro tunecino de Interior, Nayam al Gharzali, no dio más detalles y se limitó a señalar que la investigación busca confirmar si el «lobo solitario» que cometió el atentado recibió entrenamiento en la vecina Libia.

Saifedine Rezgui, un joven universitario de 23 años, irrumpió el viernes en la playa del hotel «Marhaba Imperial», en la localidad de Kantauri-Susa, y abrió fuego durante varios minutos contra los turistas que allí se encontraban.

Luego los persiguió por la piscina y el edificio principal del hotel, antes de ser abatido tras sembrar el pánico durante más de 30 minutos.

Las pesquisas avanzan con lentitud y entre diferentes polémicas, como por qué tardó tanto en intervenir la policía.

Los responsables del hotel, gestionado por la empresa española Riu, aseguran que cumplieron el protocolo pero las autoridades policiales señalan que tardaron demasiado en dar la señal de alarma.

Según la dirección del hotel, la seguridad privada no tenía armas para hacer frente al tirador.

Fuentes de seguridad han confirmado que se rastrea la vida en internet de Rezgui -que hasta diciembre visitó numerosas páginas yihadistas- y que ha detenido para interrogar a sus padres y a su entorno en la ciudad de Kairauan, escenario hace dos meses de una gran reunión del grupo radical «Ansar al Sahría».

A la investigación se han sumado también agentes de los países más afectados por la masacre, el Reino Unido y Alemania, además Francia.