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Los suizos rechazaron este domingo con un 74 por ciento de los votos limitar el porcentaje de crecimiento de los inmigrantes que residen en Suiza, según los sondeos del instituto ffs.bern, difundidos por la radio pública.

El objetivo de la iniciativa, presentada por un colectivo denominado Ecopop, era frenar el aumento de la inmigración en la Confederación Helvética para, supuestamente, preservar el medio ambiente.

La iniciativa «Freno a la superpoblación-Sí a la preservación duradera de los recursos naturales» pedía que se inscribiese en la Constitución que el crecimiento anual de los inmigrantes permanentes en Suiza sería de un máximo del 0,2 %.

Por otra parte, de aprobarse la iniciativa la Confederación debía invertir al menos un 10 % del monto que consagra a cooperación internacional a programas de planificación familiar voluntarios.

Tanto el Consejo Federal (gobierno) como las dos cámaras parlamentarias rechazaban claramente la iniciativa argumentando que aunque se limitara la inmigración, el medio ambiente no se preservaría automáticamente, y que «sería pretencioso por parte de Suiza decidir lo que es bueno para los países en desarrollo».

La segunda iniciativa sobre la que debían pronunciarse este domingo los helvéticos era la denominada «Freno a los privilegios fiscales a los millonarios», y que según las mismas proyecciones fue rechazada con un 60 por ciento.

Esta iniciativa pretendía eliminar las leyes que permiten que los ricos extranjeros paguen impuestos en función de sus gastos y no de su fortuna y de sus ingresos, como el resto de ciudadanos.

La propuesta la habían presentado los partidos de izquierda que entendían que la prerrogativa viola la igualdad fiscal, es una herramienta de evasión fiscal y una traba a la lucha contra la criminalidad económica.

No obstante, la propuesta contaba con la oposición del Consejo Federal y del Parlamento que argumentaban que «existe una larga tradición» y entendían que este sistema revierte grandes ingresos para algunos cantones, y por lo tanto que deben ser éstos quien decidan de forma unilateral.

Finalmente, los suizos debían decidir si aceptaban la propuesta que pedía que el Banco Nacional Suizo (BNS) amplíe sus reservas de oro hasta, como mínimo, un 20 por ciento de sus activos, que dichos depósitos no puedan ser vendidos, y que todos estén consignados en la Confederación Helvética.

Los promotores de la iniciativa pretendían «salvaguardar la independencia monetaria de la Confederación», pero el Gobierno y el Parlamento entendían que lo único que ocurriría si se aprobaba la propuesta es que el BNS tendría menos margen de maniobra para establecer la política monetaria, y que irremediablemente se perderían ingresos.

La iniciativa sobre el oro fue rechazada por un claro 78 por ciento, según las proyecciones.