Imagen de una manifestación celebrada ayer en la ciudad de Quetta (Pakistán) en apoyo a los Hermanos Musulmanes egipcios. Los miles de manifestantes portaban carteles con la imagen del depuesto presidente Mohamed Mursi y profirieron consignas a favor de la lucha que los islamistas mantienen con las fuerzas policiales y el Ejército de Egipto para recobrar el poder en el país. | Reuters - FAYYAZ AHMED

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«El ministro de Defensa y jefe del Ejército egipcio, general Abdel Fatah al Sisi, aseguró ayer que las Fuerzas Armadas respetan la voluntad del pueblo y no ansían el poder, pero advirtió a los islamistas de que no se doblegarán ante la violencia.
«No permaneceremos impasibles ante la destrucción del país y las amenazas contra la población», dijo Al Sisi en un discurso ante mandos de las fuerzas de seguridad, en sus primeras declaraciones desde el desalojo de las acampadas de los islamistas el pasado miércoles y la ola posterior de disturbios, que ha dejado cerca de 800 muertos.
El jefe de las Fuerzas Armadas pidió a los seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi que reflexionen, refiriéndose a aquellos que «se imaginan que la violencia hará arrodillarse al Estado y a los egipcios».
También señaló que no permitirá que se transmita a los medios de comunicación occidentales una imagen «errónea de que hay una lucha entre el pueblo», así como que se utilice el islam para «amedrentar a la población».

Asalto
Al menos 36 presos, supuestos miembros de los Hermanos Musulmanes, murieron ayer en enfrentamientos desatados tras atacar un grupo armado el convoy policial que los trasladaba a una cárcel al norte de El Cairo.
Según dijeron fuentes de seguridad a la televisión estatal y a la agencia oficial Mena, los detenidos perdieron la vida durante los choques cerca del presidio entre los policías que los custodiaban y el grupo armado que intentó liberarlos.
El convoy policial trasladaba a 612 presos islamistas, simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, a la cárcel de Abu Zabal, en el norte de la capital.
Por otra parte, el premio Nobel de la Paz egipcio Mohamed el Baradei llegó ayer a Viena, cuatro días después de presentar su dimisión como vicepresidente de Egipto por los últimos disturbios, informó la radio pública austríaca ORF.
El Baradi renunció el pasado miércoles a la vicepresidencia porque, según explicó, no se veía capaz de asumir la responsabilidad de cualquier derramamiento de sangre ni de decisiones con las que no estaba de acuerdo.

La Unión Europea revisará de forma urgente sus relaciones con Egipto

«La Unión Europea (UE) anunció ayer que revisará de forma urgente sus relaciones con Egipto y tomará medidas para impulsar el proceso democrático y poner fin a la violencia en el país, que consideró injustificable y de la que responsabilizó principalmente al Gobierno interino y al Ejército.
«La violencia y los asesinatos de estos últimos días no pueden justificarse ni tolerarse. Los derechos humanos deben respetarse. Los prisioneros políticos deben ser liberados», señalaron en un comunicado conjunto los presidentes del Consejo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
La UE revisará de forma urgente en los próximos días sus relaciones con Egipto con el fin de promover el fin de la violencia, la reanudación del diálogo político y la vuelta al proceso democrático, anunciaron.
Embajadores de los Veintiocho tienen previsto reunirse hoy en Bruselas para analizar la situación y estudiar además la posible convocatoria de un encuentro extraordinario de los ministros europeos de Exteriores.
«Las peticiones de democracia y libertades fundamentales de la población egipcia no pueden ser ignoradas, y muchos menos borradas con sangre», señalaron Van Rompuy y Barroso.