Cientos de miles de personas acudieron a la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud, ayer, en la playa de Copacabana. | STEFANO RELLANDINI

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Más de dos millones de jóvenes asistieron ayer en Río de Janeiro a la vigilia de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, en la que el papa Francisco exhortó a los muchachos a ser cristianos auténticos, «no de fachada» y les alentó a ser los protagonistas de los cambios sociales en el mundo.

«Por favor, no dejen que otros sean los protagonistas de los cambios, ustedes son el futuro. No seáis cobardes, no 'balconeen' la vida, no quedaros mirando desde el balcón sin participar, entrad en ella, como hizo Jesús y construir un mundo mejor y más justo», les dijo el papa Bergoglio.

En el sugestivo escenario de la famosa playa de Copacabana, Francisco manifestó que sabe que los jóvenes apuntan a lo alto, «a decisiones definitivas que den pleno sentido a la vida y les exhortó a no tener miedo a ir contracorriente.

Valentía

El obispo de Roma dijo que ha seguido «atentamente» las noticias sobre «tantos» jóvenes que en muchas partes del mundo han salido por las calles en los últimos meses «para expresar el deseo de una civilización más justa y fraterna, son jóvenes que quieren ser protagonistas del cambio».

Por otra parte, miles de de jóvenes reunidos en Cracovia para celebrar en la distancia la Jornada Mundial de la Juventud presidida por el Papa Franciso en Río de Janeiro recibieron hoy entusiasmados el esperado anuncio de que la próxima edición, en 2016, tendrá lugar en la ciudad polaca.

«Queridos jóvenes, tenemos una cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud en 2016, en Cracovia, Polonia. Pidamos, por la intercesión materna de María, la luz del Espíritu Santo para el camino que nos llevará a esta nueva etapa de gozosa celebración de a fe y el amor de Cristo», señaló el Papa en Brasil.

Poco después de llegar al Vaticano, Francisco recibió la invitación de los obispos polacos para organizar la JMJ de 2016 en su país y aprovechar la ocasión para celebrar al mismo tiempo la cristianizacion de Polonia, que tuvo lugar en el año 966.