Campaigners Martin Brown (L) and Archie Young kiss during a demonstration for a "yes" vote to allow gay marriage, as they protest outside Parliament in London February 5, 2013. British Prime Minister David Cameron is expected to see his ruling Conservative party split in two on Tuesday over his government's plans to legalise gay marriage, a move critics say is not a priority for the public and unnecessarily divisive. REUTERS/Luke MacGregor (BRITAIN - Tags: POLITICS CIVIL UNREST RELIGION SOCIETY) | LUKE MACGREGOR

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La Cámara de los Comunes británica aprobó la legalización del matrimonio entre homosexuales por amplia mayoría, pero con el rechazo de cerca de 140 diputados conservadores, que votaron contra el proyecto de su líder, el primer ministro David Cameron. Como se esperaba, el proyecto de ley, que aún debe ser aprobado por la Cámara de los Lores, salió adelante gracias al apoyo de la oposición laborista y de los liberaldemócratas, socios en el Ejecutivo de coalición con los «tories» de Cameron, en una sesión en la que los partidos dieron libertad de voto a los diputados.

La propuesta fue aprobada por una amplia mayoría de 400 votos a favor y 175 en contra, en una Cámara compuesta por 303 parlamentarios conservadores, 255 laboristas y 57 liberaldemócratas, además de otras formaciones menores.

Rebelión

La BBC calculó que votaron contra la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Reino Unido 139 diputados conservadores, mientras otros 40 se habrían abstenido, cifras que suponen un nuevo golpe al liderazgo de David Cameron al frente de su partido.

Apenas dos horas antes de que se produjera la votación, Cameron había señalado, en una alocución televisada a los diputados, que el matrimonio gay hará del Reino Unido «una sociedad más fuerte» y había defendido como «justo que los homosexuales también puedan casarse».

El debate de más de seis horas en los Comunes fue tenso, reflejo de una polémica que desde hace meses sacude al país y ha generado enfrentamientos encendidos, siete años después de que el Reino Unido legalizase las uniones civiles entre parejas del mismo sexo. El plan del Gobierno británico es que los gais y lesbianas puedan casarse desde 2014 en Inglaterra y Gales (Escocia e Irlanda del Norte tienen competencias transferidas) en ayuntamientos y templos religiosos que lo autoricen, pero nunca en iglesias anglicanas.