El primer ministro británico, David Cameron, sale corriendo del 10 de Downing Street para alcanzar a su esposa Sara. | LUKE MACGREGOR

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La economía británica se contrajo un 0,7 % de abril a junio, más de lo esperado por los analistas, según los datos difundidos ayer por la Oficina nacional de estadísticas (ONS). El Reino Unido ya tuvo un periodo recesivo entre julio de 2008 y junio de 2009 a raíz de la crisis crediticia mundial, que llevó al rescate de varios bancos.

La caída del Producto Interior Bruto (PIB) en el segundo trimestre de 2012 se suma a las registradas anteriormente durante el último trimestre de 2011, del 0,4%, y en los tres primeros meses de este año, del 0,3%, cuando técnicamente el país entró en recesión. Esta situación aumenta la presión sobre el Gobierno del conservador David Cameron por su política de recortes, entre demandas de la oposición de que tome medidas para fomentar el crecimiento.

Decepción

Tras conocer que el país vive ahora su tercer trimestre consecutivo de contracción, el ministro de Economía, George Osborne, insistió en que el Ejecutivo «ya ha anunciado medidas para promover los préstamos» a las empresas y para «infraestructuras». Osborne reconoció que los datos son «decepcionantes» pero incidió en que el Gobierno está gestionando bien «las deudas en casa y la crisis de deuda fuera».

La caída experimentada de abril a junio es superior a la esperada por los analistas, que habían pronosticado un retroceso de alrededor del 0,2%. La ONS confirmó ayer que la reducción de la actividad económica en ese periodo se debió al inusual mal tiempo y a los días festivos adicionales por las celebraciones del Jubileo de Isabel II.

El porcentaje anunciado ayer es una primera estimación y puede modificarse en los próximos meses, cuando el organismo oficial haga hasta dos revisiones más. No obstante, el dato es significativo y sugiere que la economía británica continúa muy debilitada tras iniciar a finales de 2011 el actual periodo recesivo.

Pese al dato negativo de ayer, los analistas esperan que en los próximos meses se experimente una recuperación económica por el efecto de los Juegos Olímpicos.