François Hollande (izq) y Nicolas Sarkozy, justo antes de iniciar el debate televisivo en un estudio en Saint-Denis. | PATRICK KOVARIK/POOL

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España volvió ayer a ser mencionada en el debate que los candidatos a la presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy y François Hollande, mantuvieron anoche en televisión a propósito de la situación económica de Francia. «Los franceses que nos miran hoy, ¿quieren encontrarse en la situación de los españoles?», se preguntó Sarkozy retóricamente después de afirmar que Francia toma prestado en los mercados de deuda pública a un tipo de interés que es la mitad del que tiene que pagar España.

«No es justo por su parte criticar al señor Zapatero hoy cuando le ponía como ejemplo ayer», replicó Hollande al presidente-candidato en alusión al anterior presidente del gobierno español y por los comentarios hechos por Sarkozy. El candidato socialista había aludido a la situación de España, así como a la de Grecia e Italia, para ilustrar las consecuencias de una política de rigor presupuestario en la UE que no viene acompañada de estímulos al crecimiento.

Regeneración

«Me doy cuenta de que desde que propuse añadir un pacto sobre el crecimiento, varios jefes de Gobierno -entre los que citó los de España e Italia- están de acuerdo», declaró Hollande, quien añadió: «Existe una nueva actitud y quiero llevar adelante este plan de renegociación y volver al crecimiento».

En cuanto a inmigración, Sarkozy se aproximó a postulados de la extrema derecha para obtener su voto en la segunda vuelta de este domingo: «Hemos acogido a demasiada gente y hay que reducir el número».

Por lo demás, el debate vivió un cruce de cifras y reproches en el que el líder conservador recurrió a la experiencia y el socialista al estado en que ha quedado el país precisamente por estar bajo su poder. Los dos dejaron atrás la agresividad de los mítines para confrontar sus planes de futuro para Francia y Europa en un marco que tenía pactado desde el tamaño de la mesa hasta el tipo de planos y la temperatura del lugar.