Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional. | Efe

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Vincular el aumento de la edad de jubilación automáticamente a la longevidad, recortar las prestaciones públicas futuras y compartir los riesgos con planes privados de pensiones son algunas de las recomendaciones del FMI para controlar el aumento de los costes debido al envejecimiento.

«El riesgo ligado a la longevidad es un tema que exige más atención y ha sido subestimado (...). Una reforma esencial es permitir que la edad de jubilación aumente a la par que la longevidad esperada», indica el FMI en uno de los capítulos de su Informe sobre Estabilidad Financiera Global.

«Automático»

El economista del Fondo Monetario Internacional (FMI) y coordinador del estudio, Erik Oppers, explicó ayer que «los países deben elevar la edad de jubilación» por medio de un «proceso dinámico y automático».

De este modo, aseguró, se eliminaría la «dificultad política» para los gobiernos de negociar la edad de jubilación cada aumento de la esperanza de vida.

Si el promedio de vida aumentara para 2050 tres años sobre el actual, los costos de envejecimiento aumentarían un 50%, señala el informe, que analiza los riesgos financieros ligados al aumento de la esperanza de vida en el mundo.

El FMI sitúa la suma total de estos costes adicionales «en decenas de billones de dólares».

El Fondo advierte de que muchos de los datos con los que trabajan los gobiernos «subestiman» el ritmo de crecimiento actual de la longevidad mundial y se utilizan previsiones anticuadas, por lo que sus cálculos contemplan menos gastos de los reales.

«Presentan pequeños errores de previsión que se van sumando con el tiempo hasta convertirse en potencialmente significativos. Esto ya ha ocurrido en el pasado», subrayan los autores del estudio.

En el contexto actual de ajuste fiscal en el que están inmersas muchas economías avanzadas, las consecuencias son mucho más severas.

«Estos riesgos asociados amenazan con socavar la sostenibilidad fiscal», añaden.