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El ultraderechista Anders Behring Breivik reconoció ayer ser el autor del doble atentado de Noruega y tildó los ataques de «castigo a la socialdemocracia» por traicionar al país «importando» musulmanes.
En su primera comparecencia ante el juez instructor Kim Heger, Breivik, de 32 años, asumió la autoría pero se declaró «no culpable» y además aseguró que trabajó en cooperación con «dos células».
La declaración en el juzgado de distrito de Oslo se realizó a puerta cerrada pese a la petición del acusado de que se permitiese la entrada de los medios para poder difundir su ideología.
«El detenido aseguró que necesitaba perpetrar estos atentados para salvar Noruega y Europa occidental de los musulmanes y del marxismo cultural», relató posteriormente Heger ante la prensa.
Cadena perpetua
El arrestado, que se mostró dispuesto a pasar en la cárcel el resto de su vida, recalcó que no actuó sólo y que su organización tiene «otras dos células», un extremo que la policía no ha podido confirmar pero que no descarta.
Breivik, que será procesado por actos terroristas, agregó que matando a los miembros de las juventudes socialdemócratas en la isla de Utoya, buscaba «limitar» las opciones futuras del Partido Laboral (PA) y mandar una «señal fuerte» que «no pueda ser malinterpretada por nadie».
El fiscal Christian Hatlo indicó que el arrestado se mostró «calmado» en todo momento, «totalmente impasible ante lo que ha sucedido» y que preguntó por qué no se había permitido el acceso a los periodistas.
Tras tomarle testimonio, el juez dictó prisión provisional en completo aislamiento -sin recibir cartas, visitas o conceder entrevistas- hasta el 22 de agosto, y al menos otras cuatro semanas de prisión preventiva normal, hasta el 26 de septiembre, aunque esta podría prorrogarse dependiendo de las actuaciones que lleve a cabo la Policía.