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El personal internacional de la ONU en Trípoli fue evacuado ayer a Túnez debido a la situación de «inseguridad» que se vive en la capital libia tras los bombardeos en la madrugada de ayer por parte de la OTAN en los que supuestamente murieron el hijo menor y tres nietos de Muamar el Gadafi. Los 12 trabajadores internacionales de la ONU en Trípoli cruzaron ayer mismo la frontera con Túnez, desde donde «seguirán supervisando» la situación en Libia, según informó a Efe la portavoz de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Stephanie Bunker.

El personal de Naciones Unidas permanecerá en Bengasi, la capital de los rebeldes, y los ciudadanos libios que trabajan para el organismo tampoco abandonarán el país, subrayó Bunker. «Tan pronto como la situación lo permita, el personal desplazado volverá a Trípoli», dijo la portavoz.

Tres semanas

Los empleados internacionales llevaban apenas tres semanas en la capital libia, desde que el 10 de abril la subsecretaria general de OCHA, Valerie Amos, firmara un acuerdo con el Gobierno de Gadafi para permitir la entrada de agencias de la ONU en Trípoli. La evacuación se produce un día después de que un bombardeo de la OTAN acabara, según la versión oficial, con la vida de Saif el Arab, el hijo menor del líder libio, así como con tres de sus nietos, en una vivienda en la que se encontraba el propio Gadafi y su mujer.

La violencia ha llegado a las sedes de algunas embajadas en Trípoli, como la del Reino Unido e Italia. La Alianza Atlántica confirmó que ha atacado un puesto de mando y de control en la zona, pero se ha limitado a recordar que no dispara contra «objetivos individuales».

Mientras, las tropas de Gadafi lanzaron anoche un nuevo y muy violento ataque contra la ciudad de Misrata, concentrado especialmente en la zona del puerto, según confirmó Yalal al Galal, portavoz de la dirección de los insurgentes en Bengasi.
Según Al Galal, las fuerzas gubernamentales estaban bombardeando el puerto de la tercera ciudad de Libia con cohetes y misiles de largo alcance, especialmente Grad, de fabricación rusa, que han empleado ya en los últimos días. «Todavía no podemos ofrecer una cifra global de víctimas, aunque podría haber cientos de heridos», aseguró el portavoz.