Las ministras de Defensa y Exteriores, junto al Jemad. | Ballesteros

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La ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, abogó ayer por buscar adicionales vías de financiación en el seno de la UE para respaldar los procesos democratizadores de algunos países árabes, pero siempre dejando el protagonismo a los ciudadanos, de modo que «no perciban que se les da lecciones».

También teniendo en cuenta que en los procesos que se han abierto emergen «incertidumbres» y «riesgos», como los que suponen los flujos de inmigración «no controlados», el terrorismo yihadista o el tráfico de armas, según la titular de Exteriores.

Embajadores

Jiménez clausuró en la sede del Ministerio una reunión con los embajadores españoles en los países árabes, en la que también participó la ministra de Defensa, Carme Chacón, toda vez que la colaboración española en el despliegue militar internacional se expandirá más tiempo, tal y como ella misma desgranará hoy en el Congreso.

La jefa de la diplomacia española se encargó en la clausura de repasar las conclusiones de la reunión, que versó sobre la situación en países como Egipto, Libia, Túnez, Yemen o Bahrein, y sin dejar de lado el conflicto israelí-palestino.

Para Jiménez, está claro que la UE debe ser un actor fundamental en ese contexto de cambio y de reformas, y lo ha de ser mediante recursos económicos a pesar de que «en las actuales perspectivas financieras» de la Unión «no hay mucho margen».

Deben buscarse entonces «fondos adicionales» mediante «otras vías», en palabras de la ministra, que citó como ejemplos el Banco Europeo para el Desarrollo o el Banco Euromediterráneo. «Tenemos que ser ambiciosos en el apoyo financiero a la región», siempre en pro de la consolidación de la democracia, sentenció.

No obstante, Jiménez destacó que esta política de «acompañamiento» no debe derivarse en la apropiación de los mismos, ya que son coyunturas que ha motivado la ciudadanía, que «pertenecen a los ciudadanos».