El dictador libio, exultante ante la prensa de su país y ajeno a las malas noticias en el campo de batalla. | Efe

0

La OTAN entró ayer de forma clara en escena y sus aviones bombardearon con intensidad decenas de tanques y vehículos gadafistas cargados de artillería pesada, que se disponían a entrar a sangre y fuego en la estratégica ciudad de Ajdabiya, clave para poder sitiar el bastión insurgente de Bengasi.

En el último momento, cuando las tropas del régimen habían entrado ya en Ajdabiya y apostado francotiradores en lo alto de varios edificios, los aviones aliados destruyeron 11 carros de combate cerca de la puerta oeste de la ciudad, según su responsable de operaciones, el general canadiense Charles Buchard. La alianza bombardeó igualmente vehículos con armamento pesado y búnkers de almacenamiento de munición, además de un tramo de la carretera entre Ajdabiya y Brega para cortar el suministro a las tropas de Trípoli.

Poco después de la operación aérea internacional, decenas de cadáveres de gadafistas yacían en la puerta oeste de Ajdabiya y en la carretera que la une a Brega, según informó desde ese lugar el médico Ahmed Inasi, uno de los pocos que permanecía aún ayer en el hospital de la ciudad asediada.

En el terreno político, el régimen de Gadafi anunció ayer que ya tiene lista la redacción de una Constitución en la que sería la primera ley básica del país desde que el coronel tomara el poder en 1969. Sin embargo, no está claro cuál sería el encaje del propio Gadafi en este nuevo marco legal y la oposición recela de cualquier reforma que no implique la marcha del dirigente.

La nueva constitución reemplazaría al Libro Verde de Gadafi, un texto que mezcla islam y socialismo que ha servido de base para el sistema político libio desde la década de 1970. Sin embargo, en la práctica, el régimen estaba controlado férreamente y prohíbe la creación de partidos políticos.

Uno de los miembros de la comisión que ha elaborado la nueva ley básica, Ibrahim Mujzam, respondió ayer que se trata de una «versión libia» de la democracia.

«Muamar Gadafi es un individuo libio y puede tener un encaje en la Constitución. La vasta mayoría de la gente quiere que se quede. Es un símbolo», argumentó.