Artificieros examinan restos de paquetes del servicio de mensajería ACS tras ser detonados de manera controlada, frente a la embajada francesa en Atenas. | Efe - YANNIS BEHRAKIS

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Uno de los paquetes explosivos procedentes de Yemen y con destino a EEUU, que el fin de semana pasado desencadenaron una alerta mundial sobre la seguridad aérea, fue desactivado 17 minutos antes de su explosión, según desveló ayer el ministro francés del Interior, Brice Hortefeux.

Hortefeux estaba hablando de las amenazas terroristas sobre Francia y Europa cuando desveló la operación a contrarreloj: «Ha habido paquetes bomba procedentes de Yemen con destino EEUU y puedo decirle, por ejemplo, que uno de los paquetes fue desactivado 17 minutos antes de la explosión prevista».

Mientras, la policía griega interceptó y destruyó ayer un decimocuarto paquete bomba, dirigido esta vez a la embajada de Francia en Atenas, mientras sospecha que habrá más envíos en los próximos días. Por ahora nadie se ha atribuido estos ataques que mantienen en estado de alerta máxima a las fuerzas de seguridad griegas, aunque se da por hecho que los responsables pertenecen al grupo anarquista y antisistema Conspiración de Núcleos de Fuego.

Los artificieros de la policía acordonaron ayer los alrededores de la compañía privada de mensajería ACS en Markopoulo, una localidad en las afueras de Atenas, y detonaron de forma controlada un paquete bomba destinado a la legación francesa, cuyo presunto remitente sería el arzobispado ortodoxo de Atenas.

Se trata del mismo mecanismo compuesto por un libro o un dossier con una pila y un detonador eléctrico que llevaban los otros 13 paquetes que aparecieron el lunes y el martes en Atenas.

Alarma internacional

La existencia de estos paquetes bomba coincide con la alarma internacional causada por los explosivos enviados la semana anterior, presuntamente por grupos islamistas afiliados a Al Qaeda, desde Yemen a Europa y Estados Unidos.

Uno de los paquetes procedentes de Grecia llegó hasta Berlín, donde su destinataria era la canciller alemana, Angela Merkel, y otro explotó en la localidad italiana de Bolonia, de camino al primer ministro de ese país, Silvio Berlusconi.