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El abogado y un hijo de Sakineh Mohamadi Ashtiani, la mujer iraní que fue condenada a morir lapidada por adulterio, han expresado su escepticismo respecto al anuncio que hizo este miércoles el Gobierno de Irán según el cual esta sentencia habría sido suspendida para su revisión. En una entrevista telefónica concedida a la revista francesa 'Las reglas del juego', Javid Houtan Kian, responsable de la defensa legal de Ashtiani, afirmó este jueves que no ha recibido «ningún documento oficial escrito que indique la suspensión de la pena». «No he sido informado de nada», aseguró.

En cualquier caso, recordó que el Gobierno iraní -fue el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast, quien dio la noticia- «no tiene la capacidad de suspender esta pena, que concierne al poder judicial». Y si fuese cierto, él, como abogado, «debería haber sido la primera persona en ser informada de la decisión, y no ha sido el caso», indicó Kian, que señaló que ha solicitado en diez ocasiones la suspensión de la condena «sin obtener nunca una respuesta».

Occidente

Por todo esto, el abogado concluye que la declaración de Mehmanparast «no son más que palabras bonitas, por la presión internacional», y que «su único objetivo es calmar a Occidente, detener las manifestaciones de apoyo» a Ashtiani. Su caso ha generado durante estos meses la indignación de la comunidad internacional, y los castigos impuestos han sido criticados por distintos gobiernos y organizaciones. Por su parte, Sajjad Ghaderzadeh, hijo de Ashtiani, emitió este miércoles un comunicado en el que pide pruebas de que la sentencia ha sido suspendida. «Hasta ahora no hemos recibido ningún documento oficial y legal que detenga la sentencia de lapidación y la ejecución, así que no aceptamos esta afirmación» del Ministerio de Exteriores, dice.

Inocente

A juicio de Ghaderzadeh, que no da por resuelto el caso, «si la República Islámica es sincera, debería dar pruebas». «Nosotros, los hijos de Sakineh Mohamadi Ashtiani, declaramos que nuestra madre es inocente y que debería ser liberada inmediatamente por la República Islámica y sin condiciones», subraya el comunicado. Kian también defendió una vez más la inocencia de su clienta asegurando que es «totalmente falso» que, como afirman las autoridades iraníes, esté implicada en el asesinato de su marido. «Para empezar, el expediente sobre la muerte del marido de Sakineh está cerrado, y Sakineh ha sido declarada inocente», recalcó, y agregó que si hubiera tenido «la más mínima participación» en el crimen, «habría sido condenada a la horca».

En cuanto a la sentencia que condena a Ashtiani a ser lapidada por adulterio, «las autoridades iraníes no han conseguido demostrar la más mínima relación ilegal» entre ella e Issa Taheri, «el asesino de su marido» porque «nunca la ha habido», según Kian. Asimismo, el abogado indicó que a pesar de que estos dos casos «no tienen ningún vínculo entre sí», las autoridades los han relacionado «para crear una opinión negativa sobre Sakineh, para perjudicar su reputación». «Sólo quieren manchar su caso para justificar su lapidación. Están engañando al mundo entero», declaró el letrado, que advirtió de que su clienta «podría ser ejecutada en cualquier momento» y expresó su preocupación por el fin, esta semana, del mes sagrado del Ramadán, durante el cual en Irán no se realizan ejecuciones.

Información contradictoria

Sobre el caso de Ashtiani se ha difundido a menudo información contradictoria. En su declaración del miércoles, el portavoz de Exteriores dijo que la condena de Ashtiani «por complicidad en un asesinato está en proceso». El mes pasado, su anterior abogado, Mohamad Mostafaei, explicó que su clienta había sido condenada a la pena capital por la muerte de su marido, pero que posteriormente se le conmutó la condena porque la familia de la víctima la había perdonado. Sin embargo, la propia Ashtiani declaró en una entrevista con el diario británico 'The Guardian' el mes pasado que en 2006 fue absuelta y que el hombre que mató a su marido había sido identificado y encarcelado.

En una entrevista con la televisión pública iraní difundida el mes pasado, Ashtiani reconoció que sabía que había un plan para matar a su marido pero que en aquel momento no se lo tomó en serio. «Me engañó y me dijo: 'Voy a hacer esto por ti. Qué mal marido, yo cuidaré de ti», relató. Después se enteró de que este hombre, que es un primo de su marido, tenía antecedentes penales, pero aun así pensó que «estaba bromeando» o que «había perdido la cabeza». Agregó que, finalmente, un día se lo encontró preparado «con todas las herramientas que había comprado», con las que mató a su marido «conectándolo a la electricidad con unos cables». Según la organización Amnistía Internacional, Ashtiani podría haber sido obligada a realizar esa entrevista.

El fiscal de la provincia de Azerbaiyán Oriental, Malek Ajdar Sharifi, declaró a la misma cadena de televisión que «al fallecido su mujer le había puesto una inyección para que se quedase dormido», tras lo cual el asesino lo colocó en la bañera y lo mató electrocutándolo. Por el otro delito, el de adulterio, Ashtiani fue declarada culpable en 2006 y sentenciada a morir lapidada, pero su hijo y varios defensores de los Derechos Humanos pidieron ayuda este verano, que ha sido cuando el caso ha sido criticado a nivel internacional.