«Vuestra policía se pasa y mete a la gente entre rejas», espetó ayer Putin a Clinton al recibirle en Moscú. | Reuters - RIA Novosti

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Estados Unidos ha desarticulado una red de espionaje en favor de Moscú y detenido a diez de sus integrantes en una operación que recuerda a los viejos tiempos de la Guerra Fría y que, según dijo ayer la Fiscalía de Nueva York, son «sólo la punta del iceberg».
Durante décadas vivieron en áreas suburbanas de Nueva York, Nueva Jersey y de Washington llevando las vidas de cualquier ciudadano estadounidense, mezclándose con el resto de la población y con trabajos que no llamaban la atención, pero su actividad real era la de cualquier espía de manual, según los documentos presentados por la Fiscalía ante un tribunal federal de esta ciudad.
Mala intención
Trabajaban en parejas para Rusia, algo que el ministerio de Exteriores de ese país negó y calificó de acusación «malintencionada», tenían identidades y pasaportes falsos, se reunían en secreto, escribían con tinta invisible y enviaban sus mensajes por radio a través de onda corta, y hasta tuvieron hijos en común para hacer más realista su situación en Estados Unidos. «Esta es sólo la punta del iceberg», dijo ayer el fiscal Michael Farbiarz al llegar a la fiscalía de Manhattan, sobre los acusados y una investigación de los agentes del FBI siguieron de al menos siete años.
La Fiscalía de Manhattan les acusa de blanqueo de capitales y conspiración para actuar como agentes de un gobierno extranjero sin informar al Departamento de Justicia de EEUU, unos delitos por los que podrían ser condenados a un máximo de veinte y de cinco años de prisión, respectivamente.
Por su parte, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, manifestó al ex-presidente estadounidense Bill Clinton su esperanza de que la detención de presuntos espías rusos en EEUU no perjudique las relaciones entre Washington y Moscú. «Has llegado a Moscú en un momento muy oportuno: vuestra policía se pasa y mete a la gente entre rejas», dijo Putin al recibir ayer a Clinton en su residencia de Novo-Ogariovo, a las afueras de Moscú.
Putin agregó que esperaba que todo lo positivo acumulado en los últimos tiempos «en las relaciones entre nuestros estados no se vea perjudicado por los últimos sucesos».