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El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó ayer una nueva ronda -y más dura- de sanciones contra Irán por su negativa a detener el enriquecimiento de uranio y abrir por completo su programa nuclear a la supervisión internacional.
La resolución, auspiciada por EEUU, contó con el apoyo de 12 de los 15 miembros del máximo órgano, incluidos los cinco permanentes, mientras que Brasil y Turquía votaron en contra y el Líbano se abstuvo.
Brasilia y Ankara consideran que las nuevas sanciones son contraproducentes y que se debe dar más tiempo a la diplomacia.
Por otro lado, otros miembros del Consejo de Seguridad consideraron que se le han dado amplias oportunidades al régimen iraní para disipar las dudas de la comunidad internacional, y les parece que el acuerdo con Turquía y Brasil es insuficiente.
La embajadora de EEUU ante la ONU, Susan Rice, señaló que «Irán ha tenido numerosas oportunidades de verificar que su programa nuclear tenía una finalidad pacífica», pero no lo ha hecho, al tiempo que subrayó la «grave amenaza» que plantea el programa nuclear iraní.
Medidas
La resolución establece nuevas restricciones a las operaciones de los bancos iraníes en el exterior si se sospecha que tienen vínculos con los programas nucleares o balísticos, al tiempo que incrementa el escrutinio de las transacciones en el exterior de todas las entidades financieras del país.
Asimismo, endurece el embargo de armas a Irán y sanciona a tres entidades controladas por el empresa naviera estatal iraní, así como otras 15 controladas por la Guardia Revolucionaria. También refuerza el régimen de inspecciones a buques y aviones iraníes.