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El Consejo de Seguridad de la ONU votará mañana si impone una cuarta ronda de sanciones a Irán por su negativa a detener el enriquecimiento de uranio, pese a los intentos de Brasil y Turquía para dar más tiempo a las negociaciones con Teherán.
Por otro lado, las grandes potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, lideradas por Rusia y Estados Unidos, acordaron una lista de personas y empresas iraníes sobre las que pesarán nuevas sanciones, que se votarán hoy.
El proyecto, de inspiración estadounidense, fue remitido al Consejo de Seguridad el pasado 18 de mayo y desde entonces ha sido objeto de negociaciones entre los 15 miembros.
Según fuentes occidentales, el texto logrará el voto favorable de 12 de los 15 miembros del Consejo y ninguno de los que tiene derecho a veto (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y Rusia) lo rechazará.
Eso sí, parece difícil que Brasil y Turquía, miembros no permanentes, apoyen las sanciones tras firmar un pacto para el enriquecimiento de uranio iraní en el extranjero.
«Lista negra»
La resolución dirige las nuevas sanciones -la cuarta ronda- a 41 empresas iraníes y a un individuo, el jefe del centro nuclear de Isfahan, por sus relaciones con el programa nuclear o de misiles iraní.
Además, al menos un nombre más será añadido a esta lista negra de empresas y otros individuos podrían entrar en la última fase de las negociaciones antes de la votación, según fuentes diplomáticas anónimas.
Este pacto ya había sido adelantado de alguna forma por fuente rusas y estadounidenses. «La propuesta sobre las sanciones contra Irán han sido completamente acordadas. No habrá ningún problema para que salgan adelante», aseguró una fuente diplomática rusa.
Por su parte, el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, declaró ayer que confía en que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe «muy pronto» una resolución contra Irán, despejando el camino para que se puedan imponer sanciones.
Ante la inminente votación, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha advertido al primer ministro ruso, Vladímir Putin, de que no negociará si vuelve a ser sancionado por el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras Putin ya había reconocido que la resolución «está prácticamente acordada».