Merkel asegura que Alemania está dispuesta a aportar 8.400 millones a Grecia, pero exige garantías. | Efe - INA FASSBENDER

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La canciller alemana, Angela Merkel, aseguró ayer que Alemania está dispuesta a hacer su aporte (8.400 millones de euros) para ayudar a Grecia, pero subrayó que primero tienen que darse las condiciones para ello, entre las que destacó la presentación de un plan de ajuste de Atenas, que debe ser aprobado por el FMI.
«Alemania ayudará, pero primero tienen que darse las condiciones. Eso tardará algunos días», dijo Merkel en una breve comparecencia ante la prensa.
Merkel hizo esa declaración tras hablar por teléfono con el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn.
«Lo importante es que Grecia recupere la confianza de los mercados y la competitividad y para ello se necesita el plan de ajuste del FMI», agregó.
Cuando el plan de ajuste sea presentado y se conozcan las cifras exactas entonces se podrá negociar la ayuda a Grecia, explicó Merkel.
El aporte alemán al plan de ayuda europeo a Grecia se haría a través de un crédito del estatal Banco para la Reconstrucción, avalado por el Estado y que necesita de la aprobación parlamentaria.
Por esto último, el ministro germano de Finanzas, Wolfgang Schauble, se reunió con los líderes de los distintos grupos parlamentarios.
Schauble también condicionó la activación del plan de la Eurozona para ayudar a Grecia a salir de la crisis financiera a que el Fondo Monetario Internacional (FMI) de su visto bueno.
Visto bueno del FMI
Según Schauble, todos los grupos parlamentarios alemanes están dispuestos a ayudar a Grecia, por lo que, en principio, el trámite en el Parlamento podría ser rápido y empezar la próxima semana.
No obstante, el ministro reiteró que para que ello ocurra, el FMI tiene que determinar primero que la ayuda es realmente necesaria.
El ministro dijo que una ayuda a Grecia no sería «un favor» a ese país sino algo que contribuiría a la estabilidad de la Eurozona y, por consiguiente, favorecería intereses alemanes.
El jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, y el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, advirtieron ayer de que corre prisa actuar frente a la especulación contra Grecia, que sigue disparada ante las disonancias dentro de la zona euro sobre cómo concretar el plan de salvamento.
En un mensaje dirigido en particular a las suspicacias manifestadas por los responsables alemanes para desembolsar el préstamo a Grecia, Sarkozy y Durao Barroso subrayaron «la necesidad de una acción rápida y resuelta contra la especulación contra Grecia para asegurar la estabilidad de la zona euro».
La inquietud de París y Bruselas deriva directamente del aumento de la presión de los mercados sobre la deuda griega, con un nuevo incremento hoy del interés que tiene que pagar Atenas (sus bonos del Estado se colocaron ampliamente por encima del 9%).