Entierro en 'estado de sitio'

| La Habana |

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El líder cubano Fidel Castro durante una reunión con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

El líder cubano Fidel Castro durante una reunión con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

25-02-2010

El cadáver del preso político Orlando Zapata Tamayo fue sepultado ayer en el este de Cuba en medio de un gran despliegue de seguridad, mientras los medios informativos de la isla, todos oficiales, sigue sin mencionar el caso y ocultan incluso lo que dijo al respecto el presidente Raúl Castro. Fuentes de la oposición relataron que el entierro ocurrió en Banes, pueblo natal de Zapata, «bajo un verdadero estado de sitio» que rige allí desde el martes, cuando el disidente murió en un hospital de La Habana.
El preso político falleció al cabo de una huelga de hambre de 85 días para exigir un trato digno de «prisionero de conciencia», estatus que le reconocía la organización Amnistía Internacional. No se conocen mayores detalles de lo ocurrido tras el sepelio en ese pueblo a casi mil kilómetros al este de La Habana. Según el portavoz de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, Banes y los alrededores estaban «ocupados» por numerosos policías y agentes de la seguridad del Estado. «Era como un pueblo tomado por el Ejército japonés en Filipinas», agregó Sánchez.
Fuentes opositoras denunciaron desde el miércoles las fuertes medidas de seguridad en Banes y otras poblaciones del oriente de la isla, y particularmente alrededor de la casa de Zapata, albañil de 37 años apresado en 2003. Según las CCDHRN, al menos 50 disidentes fueron detenidos en los últimos días o forzados a quedarse en sus casas para evitar que asistieran al velatorio y entierro.
Asesinato
La oposición y la familia acusan de «asesinato» al gobierno que preside Raúl Castro, de haber retenido hasta después del mediodía del miércoles el cadáver de Zapata y de exigir a la madre, Reina Tamayo, que lo sepultara ese mismo día.
Según Sánchez, la familia se sintió insultada, y la madre pidió la oportunidad de velar el cadáver y entonces los agentes de seguridad aceptaron finalmente atrasar el entierro, primero solo unas pocas horas.

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