El jefe del Pentágono y el del Estado Mayor Conjunto promovieron en el Senado la anulación de la ley. | MICHAEL REYNOLDS

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Las máximas autoridades del Pentágono apoyaron ayer ante el Senado la idea de abolir una polémica ley de 1993 que, a efectos prácticos, prohíbe la participación de homosexuales en las Fuerzas Armadas de EEUU.

Durante una audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado, tanto el secretario de Defensa, Robert Gates, como el jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, sugirieron que es hora de eliminar esa barrera para los soldados homosexuales.

Gates anunció que un grupo de trabajo revisará el impacto de la posible anulación de la ley, que prohíbe tanto a los soldados gay y lesbianas divulgar su homosexualidad como a los militares indagar sobre el tema.

Promesa de Obama

Se trata de la primera audiencia en el Congreso sobre este espinoso asunto. El presidente Barack Obama repitió la semana pasada su promesa de abolir esta ley.

De anularse la ley, conocida en inglés como «Don't ask, don't tell» (DADT) -algo así como «No preguntes y yo no te cuento»-, sería la primera vez en la historia de EEUU que los soldados abiertamente homosexuales pueden prestar servicio sin temor a represalias.

También sería, según observadores, la mayor transformación de las Fuerzas Armadas desde que una orden ejecutiva de 1948 exigió la integración racial de sus filas.

Gates dijo que el grupo de trabajo, que tendrá un año para entregar las recomendaciones, estará encabezado por el principal abogado del Pentágono, Jeb C. Johnson, y por el general Carter F. Ham, comandante del Ejército de EEUU en Europa.

Agregó que, mientras tanto, el Pentágono estudiará las formas de aplicar la ley actual «de forma más justa y humana», en alusión a la posibilidad de que las autoridades castrenses no tomarán represalias contra soldados homosexuales cuya orientación sexual haya sido revelada por terceros.

Gates dijo que el Pentágono tiene un plazo de 45 días para hacer una recomendación al respecto.

Mullen dijo que la ley en vigor lo que ha conseguido es que «los hombres y mujeres mientan sobre quiénes son para poder servir a sus conciudadanos», aseguró Mullen.

En la actualidad, los homosexuales pueden prestar servicio militar siempre y cuando no divulguen su orientación sexual.

La idea de revertir la ley de 1993 se ha topado con la resistencia de líderes republicanos como el senador de Arizona y veterano de guerra, John McCain, quien sugirió que no es el momento más oportuno.