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Europa mantiene la «vocación» y la «voluntad» de reducir sus emisiones de CO2 un treinta por ciento en 2020 en relación a los niveles de 1990, pero ese objetivo sólo se llevará a cabo si el resto de países hacen esfuerzos «comparables» a los de la Unión Europea.

El problema es que la propia Unión Europea aún no ha definido qué es «comparabilidad», un término que puede interpretarse como esfuerzo equitativo o esfuerzo dentro de la capacidad de cada país.

Así lo reconoció la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, tras presidir el consejo informal de ministros de Medio Ambiente de la UE, reunido ayer en Sevilla.

En la misma rueda de prensa, el comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, aseguró que el objetivo de la UE sigue siendo conseguir un acuerdo «global, ambicioso y vinculante», algo que «no pudimos conseguir en la Cumbre del Clima de Copenhague».

México
No obstante, «la decepción que salió de esa Cumbre puede utilizarse ahora para avanzar y pedir a todos un mayor compromiso y conseguir, en la reunión de México (noviembre 2010), el acuerdo que todos queremos», ha dicho.

Por su parte, el ministro de Clima y Energía de Bélgica (país que asumirá la presidencia de la UE después de España), Paul Magnette, ha asegurado que Europa «tiene que sacar partido de sus redes y contactos internacionales para hacer una diplomacia a gran escala y conseguir avances mucho más concretos en el acuerdo de Copenhague».

Magnette se refería a que Europa debe seguir trabajando para conseguir que todos los países que acudieron a la cumbre de Copenhague vayan anunciando sus compromisos de reducción de emisiones, algo que todavía se desconoce, ya que el acuerdo que se firmó en la cumbre danesa sólo era una declaración de intenciones que los países deben ir concretando antes del próximo 31 de enero.