Miles de personas apoyaron ayer en Madrid al líder opositor, Víctor Yúschenko.

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BORÍS KLIMENCKO-KIEV
Un foro de dirigentes de más de la mitad de las regiones de Ucrania declaró como «absolutamente legítimo» el veredicto de la Comisión Electoral que había proclamado a Yanukóvich ganador de los comicios, a pesar de que el Parlamento los descalificó por fraude masivo. En una resolución motivada por «la situación crítica en el país y las acciones destructivas de la denominada oposición democrática», el foro amenazó con celebrar un referéndum a fin de federalizar el Estado ucraniano, y los más radicales esgrimieron la secesión.

En su intervención, abogó por una solución constitucional de la crisis política postelectoral que ha dividido al país, pero rechazó la decisión del Parlamento de invalidar los comicios por fraude. El jefe del Gobierno exigió que el presidente saliente, Leonid Kuchma, y el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional obliguen a la oposición a levantar el bloqueo de las sedes administrativas que «ha paralizado la labor del Ejecutivo».

Borís Kolésnikov, jefe del legislativo de la región de Donetsk, exigió sin ambages convertir a Ucrania en un Estado federado y crear dentro del mismo «una nueva República Suroriental, con el centro en Járkov, que su tiempo fue la primera capital del país». «!Yanukóvich! Presidente!», coreaba la multitud cuando el también primer ministro llegaba ayer a Severodonetsk, en el sureste industrial del país, donde fue gobernador de Donetsk y cuya población, de mayoría rusohablante, lo apoyó en los comicios.

Si en Kiev y el oeste del país centenares de miles de personas protestaron la semana pasada contra el fraude, el sureste movilizó este fin de semana a tres millones de mineros, cosacos y simpatizantes de Yanukóvich para advertir de que no tolerarán que les roben la victoria en las urnas. Yanukóvich, representante del clan industrial de Donetsk, acusó a su rival en las urnas, el líder opositor liberal, Víctor Yúschenko, de haber puesto al país «a un paso del abismo» de una desintegración al peor estilo balcánico.