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FRANCE PRESS/EFE-BELFAST
La jornada electoral que se celebraron ayer en Irlanda del Norte transcurrió sin el menor incidente. Las fuerzas de seguridad norirlandesas estuvieron todo el día en estado de alerta ante un posible acto terrorista de grupos paramilitares opuestos al proceso de paz en la provincia.

Sin embargo, el mal tiempo que azotó la isla mantuvo a la mayoría de la ciudadanía alejada de los centros electorales, donde se eligió ayer a los futuros 108 miembros de la Asamblea autónoma norirlandesa y en la que tendrán más representación los partidos radicales, según los sondeos difundidos.

Alguna de las 18 circunscripciones del Ulster registraron una afluencia de votantes constante, pero en la mayoría la alta abstención fue la tónica durante todo el día, en unos comicios clave para el futuro del proceso de paz.

Los sondeos señalaron que el avance de los partidos más radicalizados, tanto de la comunidad católica como del bando protestante, puede dificultar aún más la reinstauración de las instituciones autónomas. Los sondeos apuntan a que los dos partidos más radicales, esto es, el unionista de Paisley y el Sinn Fein de Adams, superarán en votos a los moderados unionistas de Trimble y nacionalistas de Durkan.

La maquinaria electoral republicana invirtió tiempo y dinero en la tarea de explicar a su electorado «el arte» de usar estratégicamente su sufragio gracias al complejo sistema electoral de la provincia, basado en la transferencia de votos entre los candidatos de cada circunscripción.