El asesinato es la acción habitual de los paramilitares colombianos, no el secuestro.

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EFE-BOGOTÀ El secuestro masivo, uno de los mayores ocurridos en Colombia en los últimos años, fue llevado a cabo el martes en una zona rural del municipio de Villanueva, en los Llanos Orientales, unos 250 kilómetros al este de Bogotá. Dicha zona es escenario de combates entre guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) frente a paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), principal grupo de ultraderecha del país. Las tropas del Ejército liberaron ayer al menos a un centenar de los alrededor de 150 retenidos. El alcalde de Villanueva, Hildebrando León, quien denunció el secuestro masivo, dijo que desconoce a qué grupo pertenecen los responsables de la retención de los trabajadores de varias fincas dedicadas al cultivo de la palma de aceite.

Algunos testigos declararon a las autoridades que varios grupos de hombres armados levantaron retenes a la salida de las fincas, obligaron a detener a ocho autobuses en los que viajaban los jornaleros y se llevaron a estos a un lugar desconocido. Los secuestradores liberaron a las personas de mayor edad, separaron a hombres y mujeres y, al parecer, se internaron en los Llanos en volquetes, dijeron los mismos testigos. Decenas de personas se agolparon el mismo martes por la noche en el despacho del alcalde y en los alrededores de la alcaldía, preocupadas y a la espera de noticias de sus familiares secuestrados.

León convocó a las autoridades civiles y policiales a un consejo de seguridad y denunció el secuestro a los responsables militares de la región. El secretario de Gobierno de la alcaldía de Villanueva, Jaime Sánchez, corroboró que en esa región actúan grupos armados «al margen de la ley que predominan en el país».

Pero el general Arcesio Barrero, comandante de la IV División del Ejército, con jurisdicción en los Llanos Orientales, dijo que, según testigos y algunos de los liberados, los secuestradores son «integrantes de las autodefensas ilegales». En Bogotá, el general Fernando Tapias, comandante de las Fuerzas Militares, precisó que «la presión» de tropas de las brigadas XVI y VII, de la IV División del Ejército, obligó a los captores de los trabajadores agrícolas a liberarlos.