Las tropas del Frente Polisario desplegaron ayer todo su armamento para mostrar su fuerza a Marruecos.

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J. OTAZU-TINDUF (ARGELIA) La República Àrabe Saharaui Democrática (RASD) celebró ayer el 25 aniversario de su proclamación en un campo de refugiado barrido por el siroco, el viento saharaui que aún no ha conseguido arramblar con la determinación ni la paciencia de los saharauis. En este rincón del desierto prestado a los saharauis por Argelia, el presidente de la RASD, Mohamed Abdelaziz, pronunció ayer un discurso de talante moderado, en el que responsabilizó a las Naciones Unidas de cualquier desvío sobre el plan de paz que debe conducir a un referéndum, postergado una y otra vez desde 1992.

Además, aseveró durante su discurso que «el Frente Polisario está decidido a echar al invasor marroquí del Sahara Occidental». En el campo de refugiados de El Aaiún -que reproduce el nombre de la capital del antiguo Sáhara Español, hoy ocupado casi en su totalidad por Marruecos-, Abdelaziz presidió un desfile de las tropas del Ejército Popular de Liberación Saharaui. Las tropas mostraron todo su armamento, sus tanques y sus dromedarios, y mucha voluntad, pero el ambiente no era belicoso, sino más bien festivo, y de hecho Abdelaziz se abstuvo de amenazar con claridad con una vuelta a las armas.

La advertencia de Abdelaziz de no desviarse del plan de paz hacía alusión a la recomendación del secretario general de la ONU, Kofi Annan, del pasado 20 de febrero, cuando conminó a Marruecos a presentar una propuesta de autonomía o «devolución de autoridad gubernamental» sobre el territorio antes de dos meses, una alternativa frontalmente rechazada por los saharauis.

Los independentistas saharauis están indignados, según repiten a los periodistas invitados, con el hecho de que Annan «amenace» con volver al plan de paz en caso de que Marruecos no presente su propuesta de solución alternativa, pues insisten en que el plan de paz es la única vía para alcanzar la paz. Diez años de continuos aplazamientos del referéndum de autodeterminación por culpa de discrepancias sobre el censo de votantes son menos importantes que el hecho de que «durante esos diez años no ha habido ni un solo muerto», recordó el coronel de la MINURSO M. Delassus en referencia a la duración del alto el fuego.