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AGENCIAS - MOSCÚ / VIENA El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Àlvaro Gil Robles, viajó ayer a Chechenia para verificar las condiciones de vida de los civiles en la república caucásica, tras las acusaciones de atrocidades cometidas por el Ejército ruso, que continuaba asediando a los guerrilleros atrincherados en el sur.

Gil Robles declaró estar «satisfecho de la colaboración de las autoridades rusas», ya que «era muy importante para mí ver la realidad». «Hace falta que todos trabajemos mucho para reconstruir la paz lo más rápidamente posible», manifestó.

El comisario europeo, que deseaba ir a Chechenia para examinar principalmente la cuestión humanitaria, estuvo acompañado por el portavoz del Kremlin encargado de Chechenia, Serguéi Yastrzhembski.

Gil Robles aprovechó su visita a Chechenia para reunirse con el general ruso Guennadi Tróshev y los responsables de la administración de Grozni, y habló con los habitantes en un centro de distribución de alimentos.

El comisario desea igualmente visitar el campo de detención provisional "más conocido como «campo de filtración»" de Chernokózovo, donde los rusos han sido acusados de cometer abusos y que ha sido pintado en previsión de la visita de observadores extranjeros.

Por otro lado, la presidenta de la OSCE, la austriaca Benita Ferrero-Waldner, criticó ayer «la alarmante situación de los derechos humanos en Chechenia» ante el enviado del Kremlin en esa república, Nikolái Koshman, y le pidió que Rusia permita una investigación internacional. Ferrero-Waldner propuso a Moscú que «permita a expertos internacionales independientes estudiar la veracidad de los reproches de organizaciones humanitarias de que se han cometido gravísimas violaciones de derechos, tiroteos a civiles, violaciones y saqueos» en Chechenia.

Sugirió que dos o tres miembros de la OSCE podrían formar un Grupo de Asistencia, que investigaría la «aparente existencia de campos en los que chechenos con capacidad de defenderse son retenidos y torturados».