Jaume Font, candidato del PI. | Jaume Morey

TW
16

Se explica con vehemencia contenida, convencido de que su propuesta política es la idónea para Baleares aunque también es consciente de las posibilidades reales que tiene. Jaume Font no es un novato de la política, a la que llegó desde la alcaldía de sa Pobla. Este 26-M es la gran reválida para Proposta per les Illes. Transmite entusiasmo y convicción en un proyecto que tiene mucho de aspiración política personal, un hito en su larga trayectoria que empezó al principio de la década de los años 80 en el Ajuntament de sa Pobla. Ahora se muestra muy satisfecho de la gran implantación que se ha logrado en la práctica totalidad de municipios de Balears. Confía en ampliar la representación del PI en el Parlament tras los comicios del 26-M.

Deme algunas razones para votarle y que sea el próximo president de Balears ...

—Estoy convencido de que tengo la preparación y talante necesario para encontrar puntos de acuerdo entre diferentes formaciones políticas con las que formar un Govern estable, éste ha sido nuestro trabajo en el Parlament durante la pasada legislatura. Balears necesita estabilidad.

¿Si llegase al Consolat de la Mar cuál sería su primera decisión?

—Sería fiel a los acuerdos con el resto de partidos. Para mi es prioritario rebajar la presión fiscal y crear un nuevo marco jurídico que facilite la construcción de vivienda pública. En estos cuatro años solo se han construido 14 pisos de protección oficial, esto es de traca. Soy partidario de ampliar la edificabilidad de los solares, aumentar el número de pisos disminuyendo su superficie –en torno a los 70 metros cuadrados frente a los más de 100 que se ofrecen en la actualidad–, creo que esto alentaría la inversión privada. La cuestión central es poner incentivos para ampliar la oferta de Viviendas de Protección Oficial. Un ejemplo válido sería poder construir viviendas en un solar destinado a equipamientos, como una biblioteca que podría situarse en la planta baja y el resto edificar pisos. Es básico que los promotores vuelvan a interesarse por la construcción de vivienda social o promocionar otras fórmulas, como antes ocurría con las cooperativas que permitía adquirir la casa a precio de coste.

También es imprescindible una negociación con el Estado para actuar sobre la pérdida de renta del Producto Interior Bruto (PIB), de continuar así dejaremos de ser una comunidad solidaria; la insularidad tiene que ser compensada. Las empresas de Balears tienen que estar en el kilómetro 0 con respecto al continente. No pedimos nada más. Un empresario me comentaba el otro día que trasladando su fábrica a la Península abarataría un 14 por ciento los costes, esta es la gran barrera que deben saltar nuestras empresas para ser competitivas.

¿El PI tiene líneas rojas a la hora de negociar con los otros partidos? Me refiero a los dos previsibles extremos en el Parlament, Podemos y Vox.

—Con Podemos nos distancia la política fiscal, nosotros defendemos la rebaja o supresión de algunos impuestos como el de Sucesiones, y con Vox la recentralización y sus planteamientos en materia educativa. Consideramos inaceptable la segregación por sexos en las aulas; con estos supuestos el PI no podría hacer un programa de Govern y dificultan el entendimiento. Tengo claro que nosotros no podemos perder la credibilidad ante nuestro electorado.

Noticias relacionadas

En su discurso da por supuesto que tras el 26-M los pactos serán necesarios. ¿Se consideran imprescindibles? ¿Estamos hablando de un partido bisagra?

—Estoy convencido de que nuestro proyecto será necesario para formar el Govern que saldrá de las elecciones del próximo domingo, pero también de que seremos coherentes en nuestras propuestas. Este último punto para mi es básico, no vamos a renunciar a determinados principios ni propuestas.

¿Dispuestos a entrar en el Govern? ¿Es una opción que contemplan en función de los resultados del 26-M?

—Para nostros formar parte del futuro Govern no es lo prioritario, lo más importante es ser decisivos, influir en sus políticas; esta sería la gran victoria. Será un error caer en el mero reparto institucional, los acuerdos deben ser de contenidos y periodificados, tanto desde fuera como desde dentro del Govern. Nuestro compromiso es establecer un cronograma de realizaciones para poder vigilar su cumplimiento. Creo, sinceramente, que es la manera más adecuada de no frustar al electorado que nos habrá votado.

¿Le preocupa que se considere a Proposta per les Illes como un partido exclusivamente mallorquín teniendo en cuenta sus orígenes? La realidad política de Balears es muy diferente en cada isla.

—Mire, somos el único partido que sin depender de Madrid tiene representación institucional en todas las Islas, algo que Més, por ejemplo, no puede decir. A nivel estatal Coalición Canaria y el regionalismo cántabro lleva décadas en la política y somos conscientes de que tener diputados en el Congreso es difícil. Al Parlament, en las pasadas autonómicas quedamos a solo 12 votos de obtener un escaño por Eivissa que este año estoy convencido de que lo vamos a conseguir. La ilusión no nos la quitará nadie. Hemos realizado una gran labor para la implantación del proyecto político del PI en todo el ámbito de la Comunitat Autònoma, llegando a acuerdos por formaciones de ámbito insular.

Jaume Font no es precisamente un político recién llegado a la política balear... Hasta el año 2011 militó en el Partido Popular.

—Entré en la política en 1991 como alcalde de sa Pobla. El salto definitivo lo di en 1993 cuando salí elegido senador y después conseller. Entonces tenían más valor ante el electorado los compromisos realizados, ahora hay mucho gesto y declaraciones pero pocas realizaciones. Creo que se ha tomado un rumbo en el que se ha perdido el contacto con la realidad de los ciudadanos, un valor que sí recuerdo tenía el president Gabriel Cañellas y que José Ramón Bauzá tiró por la borda.

Ahora se trata de explicar cuál es nuestra realidad al Estado español, con el que queremos seguir siendo solidarios, pero también debe saber y tomar conciencia de que la estructura económica de Balears, por muy vinculada que esté al turismo, no lo soporta todo.