Diversificar
De siempre, he oído hablar de la necesidad de diversificar la economía balear. Se lo he escuchado a políticos, a académicos, a periodistas, a tertulianos opinadores y a empresarios de todos los sectores. Sin embargo, todos los manuales introductorios de la materia incluyen, en sus primeros capítulos, las enseñanzas de Adam Smith y David Ricardo acerca de cómo es el comercio y, por tanto, la consecuente especialización, local, nacional o internacional, la que permite superar la secular escasez que ha acompañado a los pueblos. Dicho en otras palabras, sin especialización no hay prosperidad.
La aparente contradicción seguramente se debe a que los diversificadores buscan la seguridad por aquello de «no poner todos los huevos en la misma canasta». Es decir, que están dispuestos a sacrificar parte de la riqueza en aras de una economía más segura. Hacer algo así como suscribir una póliza, aunque ésta sea de precio y cobertura desconocidos.
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