Adolfo Utor. | R.L.

El transporte marítimo es clave para unas islas y Baleària ha sido uno de los puntuales de la reactivación durante la pandemia y ahora con el conflicto bélico, la subidas de costes energéticos y la inflación.     

¿Qué impacto ha tenido la guerra en su sector?
—La invasión de Ucrania por parte de Rusia genera incertidumbre sobre el futuro, un drama humano sin precedentes en la historia reciente de Europa y un freno en seco a la recuperación económica post COVID. Todos esperamos y deseamos que la situación no se enquiste ni vaya a peor.

¿Van a repercutir todos los costes en su operativa?
—El coste de la energía y del combustible afecta en mayor proporción a aquellas empresas en las que el peso del combustible es muy alto en su estructura de costes. En nuestro caso el coste del combustibles pasa de tener un peso del 25 % a un peso cercano al 40 %. De una previsión de coste de 100 millones de euros podremos llegar a alcanzar los 175 millones. Este diferencial resulta muy difícil de encajar en una cuenta de resultados   

¿Han apreciado una reactivación del transporte de mercancías?
—Desde Semana Santa hemos registrado un incremento del transporte de mercancías en las rutas que conectan la Península con Balears. Este crecimiento en la carga ha hecho que alcancemos una alta ocupación cercana al 100 % en los días punta.

¿Siguen adelante con su programa de sostenibilidad?
—Mantenemos nuestro compromiso con el medio ambiente y nuestro rumbo verde. Nuestra apuesta por el Gas Natural como combustible de transición sigue vigente. Es nuestra hoja de ruta.   

¿Cómo analiza la competencia entre navieras?
—La leal y libre competencia es siempre necesaria y te obliga a mejorar de forma continua. Baleària desde su nacimiento ha crecido en un entorno competitivo. Dicho lo anterior, también hay que reconocer que en Balears hay una sobreoferta desproporcionada, medioambientalmente insostenible y con los precios más competitivos de Europa.

¿Qué previsiones tienen para el verano en el mercado balear?
—El año pasado hubo una explosión de turismo nacional, que esperamos se mantenga. La previsión es facturar por encima de 2019, pero el combustible tiene un peso muy grande en la cuenta de resultados y esto implicará una caída en la rentabilidad pese al incremento de producción.