La bolsa para pymes, el MaB, una fuente de financiación

| Palma, Mallorca |

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Jesús Peña es CEO de Consulting JP.

Jesús Peña es CEO de Consulting JP.

11-04-2018 | Ultima Hora

Jesús Peña es el CEO de Consulting JP, una empresa de consultoría fundada en el año 2006 y con sede en el centro histórico de Palma y especializada en la gestión de empresas familiares, startups y emprendedores, y cuenta con una gran experiencia en el asesoramiento de empresas tanto de servicios como industriales. Peña habla del mercado alternativo bursátil (MaB), una fuente de financiación para las pymes.

«En las pymes españolas, tradicionalmente, aparte de la financiación proporcionada por los socios, la única fuente de financiación que se emplea es el crédito bancario. En la coyuntura económica actual, donde el crecimiento rentable sostenible se perfila como el gran protagonista, un modelo de financiación de este tipo resulta poco eficiente y, en muchos casos, impide el crecimiento. Por lo tanto, para conseguir el objetivo estratégico del crecimiento se hace necesario contar con un abanico más amplio de fuentes de financiación y que, además, éstas se complementen con el tradicional crédito bancario.

En este artículo voy a hablar de una fuente de financiación complementaria a la financiación bancaria y todavía poco conocida: el mercado alternativo bursátil. Se trata de una fórmula no bancaria a través de los fondos propios.

En el año 2006, con el objetivo de dar entrada a empresas de reducida dimensión cuyo acceso a mercados de otra envergadura no hubiese sido posible, se crea el MaB.

El MaB está dirigido y gestionado por Bolsas y Mercados Españoles y supervisado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Se rige por su propio Reglamento y circulares y también por el Capítulo II del Título VII y los Títulos VIII y X del texto refundido de la Ley del Mercado de Valores.

De los seis segmentos en los que está divido el MaB, uno de ellos es para empresas en expansión (EE) y de reducida capitalización (pymes).

Como norma general, los empresarios de pequeñas y medianas empresas en España tienen la creencia que la Bolsa es sólo para grandes empresas y que además, el mercado de valores no está hecho para ellos. Pues bien, esta creencia ocurre como consecuencia de una falta de conocimiento del mercado alternativo bursátil. Como dato a tener en cuenta y que demuestra que lo anterior es una creencia errónea, de las 41 empresas que han salido a cotizar en el MaB en el segmento de empresas en expansión (excluyendo GOWEX), casi el 30% tienen una capitalización bursátil (es decir, el valor de la empresa a precio de mercado) inferior a 10 millones de €, un 34% tiene una capitalización bursátil entre 10 y 26 millones de €, otro 34% tiene una capitalización bursátil entre 26 y 100 millones de € y tan sólo 1 empresa (que representa el 2% del total) tiene un valor superior a 100 millones de €. Como puede apreciarse, el mercado alternativo bursátil sí está hecho para pequeñas y medianas empresas.

Existe también por parte de las empresas familiares un miedo a una posible pérdida de control en el caso de dar entrada a nuevos accionistas. Se interpreta que salir a bolsa equivale a perder el control de la empresa. Pues bien, a esto tengo que añadir que esa creencia es incorrecta, puesto que es totalmente compatible la salida a bolsa con el mantenimiento del control de la propiedad. Y esto se consigue de una forma muy sencilla: como parte de la salida a bolsa se hace un estudio en el que se diseña la estructura del capital y se puede conservar un porcentaje suficiente como para no perder el control de la compañía. Para salir a bolsa en el MaB sólo hace falta que la difusión accionarial entre inversores tenga un valor estimado no inferior a dos millones de euros. Nadie está obligado a ceder más porcentaje del control que éste y si el accionista mayoritario tiene más del 50% de las acciones no tiene más riesgo de perder el control que si no estuviera en la bolsa.

Otro miedo de las pymes españolas a la hora de salir a bolsa es la necesaria presentación de una mayor información financiera que los socios potenciales necesitan para tomar sus decisiones y que además, puede resultar muy complicada de reunir. A esto tengo que decir que el MaB tiene una regulación específica a medida y al no ser un mercado regulado (de los llamados mercados secundarios oficiales), sino uno de los denominados sistemas multilaterales de negociación (SMN), ofrece un marco más flexible (que la bolsa tradicional) que simplifica los requisitos, procesos e información (adaptados a las características de las empresas de reducida capitalización) para que una empresa pequeña o mediana cotice en bolsa a través de este mercado. Por lo tanto, ese miedo no debería ser tal.

Además de lo anterior, la salida a bolsa supone nuevas fórmulas de gobierno corporativo en la empresa. No obstante, también tengo que añadir que esta barrera deja de serlo en aquellas pymes que han iniciado su proceso de profesionalización o aquellas que ya están profesionalizadas. Estas empresas han sabido potenciar una ventaja competitiva y ahora se encuentran en un momento en el que son muy competitivas y esto, en muchas ocasiones, lo han conseguido profesionalizando sus órganos de gobierno.

Por último, en cuanto a los costes, hay que considerar su importancia. El coste total (incluyendo asesores, auditores, etc.) puede alcanzar un 10% de los recursos obtenidos. Sin embargo, los costes se pagan una sola vez y en las ampliaciones de capital posteriores, se reducen notablemente. Además, se detraen del capital obtenido, por lo que en cierto modo, son los nuevos accionistas los que pagan. Para aquellas empresas que puedan tener dificultad en financiar estos costes, ENISA, empresa pública –dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a través de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa–, una de sus líneas de financiación tiene como objetivo financiar proyectos que busquen capitalización a través de un mercado regulado, como es el MaB.

Una vez aclaradas las barreras a la hora de considerar el MaB como una fuente de financiación, veamos qué ventajas proporciona cotizar en él:

En primer lugar, el MaB es una plataforma muy adecuada para obtener financiación mediante recursos propios para aquellas empresas en expansión. La ampliación de capital, coincidiendo con su salida al mercado o en un periodo posterior, es una forma de mantener el objetivo estratégico de crecimiento sostenible de una empresa. La financiación a través de recursos propios es, por tanto, imprescindible para aportar a la expansión de la empresa, características de solidez, flexibilidad y reducción de riesgo financiero. Además, el MaB facilita el acceso de la empresa a una amplia comunidad inversora: inversores nacionales e internacionales, institucionales y minoristas que posibilitan una colocación de capital diversificada, flexible y planificada y que permite además a los accionistas mayoritarios mantener el control de la empresa. Las pequeñas y medianas empresas pueden acceder a nuevos inversores, diferentes del capital riesgo o los business angels, gracias a su cotización en el MaB.

En segundo lugar, permite conocer diariamente un precio de referencia de las acciones de la empresa y, por tanto, el valor de ésta. Las acciones de una empresa que cotiza en el MaB tienen un valor de mercado objetivo. El MaB, por tanto, da respuesta a la pregunta de cuánto vale la empresa y, en muchas ocasiones, tener esta información es conveniente (grupos familiares que ven peligrar el negocio por disputas familiares, sucesiones, etc.). El precio de las acciones se forma por la libre concurrencia de la oferta y la demanda. En la valoración de las empresas cotizadas en el MaB se incorporan las expectativas futuras de crecimiento y de beneficios, así como otras variables externas a la empresa. Esta particularidad distingue los precios de las operaciones en bolsa de los que se determinarían atendiendo a otros métodos de valoración.

En tercer lugar, incrementa la visibilidad de las empresas y supone un activo intangible que aporta solvencia, transparencia y prestigio. Una empresa que está preparada para salir a MaB significa que ha alcanzado un alto grado de organización y control y esto genera gran confianza en los clientes, proveedores y en el mercado en general (incluyendo a los proveedores financieros). Y, sobre todo, ha conseguido la confianza de los inversores. Además, las empresas cotizadas gozan de una mayor presencia en los medios de comunicación, puesto que el MaB es noticia todos los días. Esta mayor notoriedad potencia el prestigio y la imagen de marca de la empresa y complementa las acciones de marketing y comunicación de ésta.

En cuarto lugar, cotizar en el MaB genera una mayor liquidez de las acciones. La facilidad de convertir las acciones en dinero es uno de los atractivos más importantes del mercado para los accionistas y potenciales inversores. Además, las empresas cotizadas en el MaB cuentan con 'Proveedores de liquidez'. Se trata de un intermediario bursátil con el que la empresa o alguno de sus accionistas de referencia firma un contrato de liquidez. El Proveedor de liquidez ofrece posiciones de compra y venta durante la sesión de mercado para facilitar una liquidez constante del valor. El objetivo de los contratos de liquidez es favorecer la liquidez de las transacciones, conseguir una suficiente frecuencia de contratación y reducir las variaciones en el precio cuya causa no sea la propia tendencia del mercado.

En quinto lugar, una empresa que cotice en el MaB y que tenga planificado un crecimiento a través de operaciones societarias (como son fusiones y absorciones), puede utilizar sus propias acciones como medio de pago en dichos procesos de fusión y absorción. Las acciones de las empresas cotizadas son un instrumento de pago de elevada liquidez, susceptible de ser utilizado en una operación financiera. De hecho, operaciones de ampliación de capital de empresas cotizadas en el MaB han sido no dinerarias, es decir, las acciones de la empresa han sido utilizadas como contraprestación para la adquisición de otra empresa. Además, al tener las acciones liquidez en el mercado, los accionistas de la empresa absorbida pueden optar entre permanecer en la nueva empresa fusionada o vender sus acciones en el mercado en cualquier momento. También existe la posibilidad de utilizar las acciones para realizar un intercambio accionarial con accionistas de otras empresas y darse entrada mutuamente en sus compañías con una participación significativa.

Y por último, un aspecto desde mi punto de vista fundamental en una coyuntura económica como la actual: es una herramienta para atraer y retener el talento. Muchos de mis clientes están viendo cómo el talento está yéndose a otras empresas y están padeciendo lo difícil que resulta reemplazar a esas personas, además de la consiguiente pérdida de valor para la empresa. Hoy en día, una de las misiones de toda empresa debe ser atraer y retener a los profesionales necesarios. Y una forma de hacerlo es ofrecer y acordar con el personal clave un plan de acceso al valor de la empresa, determinando como complemento a la remuneración fija unos incentivos a largo plazo (stock options, acciones restringidas, etc.).