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Hace algunas semanas el índice tecnológico Nasdaq 100, tal como había hecho meses atrás el S&P 500, ha conseguido romper sus máximos históricos. Esta rotura, a pesar de la frase “ya ha subido demasiado”, puede provocar nuevas compras masivas. Hay tres argumentos que defienden esta idea: una simplona pero real es porque pasa muchas veces, de hecho es fácil comprobar cómo la rotura de resistencias, en especial de máximos históricos, provoca subidas fuertes en numerosas ocasiones. Otra es que si mucha gente lo ve y piensa que subirá, comprará, lo que retroalimentará la subida. La última es que el motivo por el que anteriormente retrocedía en este punto puede haber desaparecido.

Las elecciones y las subidas de tipos de interés pueden meter miedo a la gente, como así demuestran las encuestas de sentimiento, que están en niveles históricamente bajos desde hace meses (coincidiendo con las subidas que por pánico se han perdido muchos pequeños inversores). Las elecciones pueden provocar bajadas de bolsas y aumento de volatilidad a corto plazo. Sin embargo, ambos candidatos llevan en su programa políticas fiscales expansivas que deberían ser buenas para las empresas. El miedo a la subida de tipos de interés es una falacia, de hecho desde que los subieron en diciembre de 2015 (tras muchos años de bajadas), el S&P y el Nasdaq han subido, mientras que las bolsas europeas han bajado a pesar de bajadas de tipos y otras políticas monetarias extraordinarias.

Pueden ser más importantes los resultados empresariales que han comenzado a publicarse y que, de momento, son muy positivos. Tener una parte de la cartera en bolsa americana, especialmente vía buenos fondos de inversión que batan a estos índices, puede ser muy positivo mientras se mantenga esta tendencia, teniendo en cuenta otra posible apreciación del dólar, riesgo del que se podría cubrir cualquier inversor en caso de no querer asumirlo.