La incapacidad temporal y su incidencia, por José Antonio Avellaneda

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Hace tiempo que como economista escéptico decidí no creerme los datos cocinados que me daban, generalmente, (mal) intencionados.

Pese a mi desconfianza lo cierto es que estamos asistiendo a un repunte en el número medio de trabajadores de baja -técnicamente “incapacidad temporal” (IT) por contingencias comunes- en las series de datos que nos da el Ministerio de Empleo y Seguridad Social (calculado en número de trabajadores por cada mil empleados protegidos). En Baleares, por ejemplo, había 19,63 trabajadores de baja por cada mil protegidos a finales de 2014 y 22,25 en agosto del 2015 (último dato publicado), lo que supone un incremento superior al 13%. Es decir, hay más trabajadores de baja en el período, si comparamos un mes con el otro.

La cifra, por sí misma, podría no significar nada, no ser significativa, aleatoria y/o exclusiva para Balears pero no es así. Si tomamos los datos para el conjunto de afiliados en España el dato comienza a cobrar sentido. En España el número de trabajadores de baja, por cada mil protegidos, pasaba de 18,72 (diciembre de 2014) a 20,83 (agosto de 2015), lo que también supone un incremento pero del 11%.

Desde algunos medios afines ya titulaban este aumento, en los procesos de bajas médicas, como una consecuencia/indicador adelantado de la tan ansiada recuperación económica y, a la vez, tan cuestionada por los partidos de la oposición y los sindicatos. El motivo por el que se aprecia una recuperación económica en el dato es ¿casualidad o causalidad? Lo que vemos es que cuando el desempleo se triplica desde 2006 (1,8 millones) a 2014 (5,5 millones) el número medio de trabajadores de baja, por cada mil trabajadores, se reduce de 30,12 (2006) a 18,72 (2014), con una caída en España del 38% y del 42%, 33.92 (2006) frente a 19,63 (2014) en Baleares.

Analizadas las dos series, año a año, se aprecia una altísima correlación entre ambas (-0,93).

Los datos hasta ahora citados excluyen a empleadas de hogar y a trabajadores autónomos, de los que ya sabemos -sobre todo en el caso de los autónomos- tienen un gen especial que, visto lo visto, les impide ponerse enfermos.

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