Vanessa Goikoetxea: «Si el gusto musical coincide con la música que cantas es un combo perfecto»

La cantante actúa este jueves en el Principal de Palma junto a la Simfònica y la Capella Mallorquina

La soprano Vanessa Goikoetxea es una de las solistas del doble concierto que ofrecerá la Simfònica junto a la Capella Mallorquina, primero en el Teatre Principal de Palma y luego en el Auditori de Manacor.

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La soprano Vanessa Goikoetxea interpretará un ciclo de Gustav Mahler y un réquiem contemporáneo, acompañada por la Orquestra Simfònica y la Capella Mallorquina, todos ellos dirigidos por José María Moreno. La primera cita será este jueves a las 20.00 horas en el Teatre Principal de Palma y la segunda, será al día siguiente, a las 19.30, en el Auditori de Manacor.

¿Qué papel desempeña en el concierto?
—Interpreto el ciclo de piezas de El caminante errante, de Gustav Mahler. Se trata de un ciclo de cuatro canciones para voz y piano u orquesta. Va a ser mi debut con la Simfònica y la primera vez que actuó en la Isla. Con José Maria Moreno ya trabajé en Málaga, cuando me invitó para dar voz a las canciones finales de Strauss. También participaré en el Réquiem de Dan Forest, un autor contemporáneo que no conocía. La pieza fue escrita hace 12 años y es muy actual, pero a la vez es una composición que no resulta difícil, como buena parte de la música que se escribe ahora. El réquiem está lleno de romanticismo y es muy lírico.

Hábleme un poco más de este ciclo de canciones de Mahler.
—Son cuatro movimientos que el autor compuso con apenas 25 años. En el primer movimiento nos presenta el tema, que es el dolor del caminante, ya que su amada se acaba de casar con otro. La tónica general de las piezas es una reflexión sobre el dolor y el rechazo. La textura orquestal está compuesta por clarinetes, que ofrecen al oyente un sonido triste. Como curiosidad, le diré que los textos son del propio Mahler, algo que no suele ser muy usual entre los compositores. Prueba de esa rareza es que Mahler no hizo pública la autoría de sus letras hasta mucho más tarde.

¿Los cuatro movimientos hablan del desamor del autor?
—Sí, en el segundo la música es un poco más alegre, ya que se desarrolla en el campo y el protagonista se va fijando en la belleza de la naturaleza, de los pájaros, o del rocío sobre la hierba. Pero llega un momento en el que esa felicidad da paso de nuevo a la tristeza, ya que vuelve a recordar que el amor de su vida se marchó para siempre. Ese cambio se deja ver en la orquestación. Se podría decir que la belleza no le resulta suficiente frente al inmenso dolor por la pérdida. La tercera canción habla de un cuchillo, y resulta mucho más desesperada, muestra al amante abatido, mientras que la cuarta es el cierre y la resolución de la historia: el caminante se tumba para descansar mientras el dolor es tan fuerte que sólo espera la muerte.

¿Es un repertorio al que está acostumbrada?
—Últimamente me he centrado en el verismo y el romanticismo. Para mí significa libertad y un tipo de composición que encaja perfectamente conmigo. Si el gusto musical coincide con la música que cantas es un combo perfecto, al final se trata de un compendio de emociones y de preferencias musicales. En el verismo me siento como pez en el agua. Cabe decir que no es mi primer Mahler, pero sí mi primera vez cantando este ciclo en concreto.

¿Qué puede avanzar de sus futuros proyectos?
—Entre lo más inmediato figura la Tosca, que interpretaré en Seattle. También participaré en un Macbeth de Verdi y en una Salomé de Richard Strauss. Por otro lado, acabo de grabar un disco con el pianista Rubén Fernández, en el que hemos trabajado sobre poemas de Heine y música de Isasi. El álbum estará disponible el próximo otoño.