Imagen promocional del conjunto femenino Las Migas, que actúan este miércoles en el Principal de Palma.

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Con la presencia de este entusiasta cuarteto de fusión, el Festival Paco de Lucía Mallorca 2024 subraya su compromiso heterogéneo con la música. Será este miércoles 31, a las 19.30 en el Teatre Principal de Palma, cuando Las Migas desflorarán sus nuevas canciones, un maridaje audaz y descarado de flamenco, rumba y jazz. Charlamos con Marta Robles, guitarrista de este conjunto que hace gala de su ambición por encontrar la belleza en cada acorde.

Ya ha llovido desde que Silvia Pérez Cruz abandonó la banda, pero en todo este tiempo no se han desviado ni un centímetro de su hoja de ruta, mostrando su polivalencia y osadía en la mezcla de estilos. No son partidarias de levantar un repertorio en función de lo que intuyen demanda la audiencia, los sondeos de mercado no van con ellas... Su música nace de la inquietud, de esa quemazón creativa propia del debutante, por mucho que su recorrido comenzara hace veinte años. «Esta primavera llegaremos a las dos décadas de andadura, y tengo la sensación de que estamos en nuestro mejor momento. Nuestro próximo disco será el sexto disco pero a nivel de sentimientos es como si fuese el primero», relata Robles.

Historias
Su cancionero mutante luce nuevos pliegues. Esta vez sus historias, más allá de cantarle al amor y a su ausencia, a la capacidad de sobreponerse a las perturbaciones de la vida, se van a centrar en «la pérdida y el amor por lo que tenemos, que solo valoramos cuando perdemos». Con todo, la guitarrista matiza que su nuevo trabajo «es también un disco de fiesta con canciones alegres». Por el momento no quiere desvelar el título, pero sí adelanta «que saldrá publicado a principios de abril y lo estrenaremos en Barcelona. Será diferente al anterior y contará con colaboraciones súper bonitas». Ya puede escucharse Loca, primer single y carta de presentación que nos llega cantado al alimón junto a la catalana Elena Gadel. Un tema esbelto que mima la melodía, estableciendo un equilibrio entre fragilidad y belleza que genera una empatía directa con el oyente.

Algo que no ha cambiado en su repertorio es la pátina transgresora que recubre cada verso, convirtiendo su lírica en un canto a la libertad. «No vamos a cambiar nuestro posicionamiento, siempre hemos luchado por la libertad, por tener nuestras propias alas, por no casarnos con nadie que nos coarte, ni a nivel personal ni profesional», relata Robles. En opinión de la fundadora y compositora de Las Migas, aun quedan muros por derribar en la fusión del flamenco. «Observo que en la sociedad hay cosas que avanzan mientras otras están anquilosadas, y mezclar flamenco con otros géneros sigue estando bajo lupa, sigo viendo miedo a la fusión», concluye.